La moneda única ha marcado un nuevo máximo histórico frente al dólar, en 1,3719 dólares, impulsado por los temores relacionados con el sector inmobiliario estadounidense. El euro había marcado su anterior cota más alta contra el dólar el pasado 27 de abril, cuando llegó a cotizar a 1,3684 dólares.
Los operadores explicaron que el dólar ha caído frente a las principales divisas mundiales después de que la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor advirtiera de que podría rebajar la tasación de algunos bonos basados en hipotecas. Los inversores temen que el sector inmobiliario arrastre la economía estadounidense, y los mercados han mostrado su preocupación a la espera del discurso que pronuncie sobre la inflación el presidente de la FED, Ben Bernanke. Los expertos creen que Bernanke podría dar pistas sobre cómo evolucionarán los tipos de interés en EEUU en los próximos meses, después de que la Fed haya mantenido inalteradas las tasas en el 5,25% desde junio del año pasado. En cambio, el Banco Central Europeo (BCE) ha elevado el precio del dinero para la eurozona en ocho ocasiones desde diciembre de 2005, hasta el 4%. Las expectativas de que los tipos de interés continúen al alza en la eurozona y que se mantengan sin cambios en EEUU están detrás de la apreciación reciente del euro, ya que unas tasas más altas atraen capitales hacia esas regiones, donde obtienen unos rendimientos superiores e impulsan la compra de su divisa. Un analista del banco alemán Commerzbank considera que EEUU es la única gran economía del mundo en la que actualmente no se esperan subidas de los tipos de interés y esto presiona al billete verde. Por la mañana el euro había mostrado una fuerte tendencia alcista, impulsada por factores técnicos y por la revisión a la baja de los pronósticos de beneficios del grupo comercial estadounidense Home Depot. Según los expertos, los resultados de Home Depot podrían indicar que la facturación del comercio minorista, cuyos datos se publicarán el próximo viernes, fue débil en junio, lo que, a su vez, hace entrever un debilitamiento del consumo en EEUU. Una vez que el euro salió de la banda de oscilación en la que se había mantenido desde principios de mes, entre 1,3550 y 1,3650 dólares, superó rápidamente su anterior máximo histórico y continuó ganando posiciones hasta situarse por encima de los 1,37 dólares.