Larry Page y Sergey Brin, dos estudiantes de posgrado de la Universidad de Stanford, revolucionaron el mundo un 27 de septiembre de 1998, hace justo ahora 20 años. Ese día estrenaron el buscador más conocido, Google. En poco tiempo superó a su competencia AltaVista y dos años después presentaron AdWords, su sistema de publicidad en línea.

Lo que no sabían estos dos informáticos es que estaban ante uno de los gigantes tecnológicos del siglo XXI, la cuarta compañía por capitalización bursátil con 827.000 millones de dólares de Wall Street y ante uno de los fenómenos de nuestro tiempo con aplicaciones como Maps, YouTube, Gmail, Google Drive o Calendar y sistemas operativos como Android o Chrome.

La compañía de Mountain View debutó en bolsa el 19 de agosto de 2004, seis años más tarde de que la fundaran en un garaje de Silicon Valley a un precio por acción de 54,15 dólares. Hoy sus acciones valen 1.195 dólares, lo que supone una escalada del 2.285%. Google tomó el nombre de su matriz Alphabet-A en los mercados a partir de agosto de 2015.

Larry Page, consejero delegado de Alphabet.

El día de su debut en Wall Street la compañía facturaba 389 millones de dólares y tenía unos beneficios de 63 millones. A cierre de 2017 presentó un beneficio de 12.662 millones (un 35% menos que en 2016) después un ejercicio marcada por la histórica multa impuesta por la Comisión Europea y las provisiones fiscales que tuvo que acometer para hacer frente a la reforma tributaria de Donald Trump.

Alphabet también anunció en la presentación de sus resultados de 2017 el relevo de su presidente del consejo de administración Eric Schmidt por John L. Hennesy. Precisamente, el día de su debut en bolsa Schmidt era el consejero delegado tras años en Xeroc y Sun, mientras Page y Brin esperaban su momento. Hoy el consejero delegado es Larry Page y Sergey Brin es el presidente ejecutivo.

En 2008, Brin, Page y Schmidt dijeron en una entrevista en la revista Fortune que al menos hasta 2024 permanecerían en la empresa. Una afirmación que no se ha truncado pese a los cambios, ya que Schmidt es ahora asesor técnico de la compañía.

Una compañía ‘value’ con crecimiento

Alphabet es una las ‘joyas’ de la corona actuales de la Bolsa de Nueva York, algo que a nadie se le escapa. La compañía cumple, al mismo tiempo, con el gusto de los gestores de fondos que apuestan por el ‘value investing’ y los que ponderan el crecimiento en ventas y beneficios.

El inversor más famoso y presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffet, ha reconocido el error de no haber invertido antes en Amazon y Alphabet tras las dudas iniciales por su modelo de negocio. Buffett cree que la grandes tecnológicas como Alphabet están jugando un papel casi monopolístico en los sectores en los que operan. Por ejemplo, la consultora NetMarketShare apunta que Chrome tiene una cuota de mercado dentro de los navegadores online del 58,6%, frente al 19% de Internet Explorer, del 12% de Firefox o del 3,5% de Safari. Dentro de los buscadores, Google tiene un dominio global con una cuota del 78%, frente al 8% de Bing, el 6,4% de Yahoo o del 6,4% de la china Baidu.

 

 

Louis d'Arvieu, gestor de la entidad francesa Amiral Gestion, explica que “invertimos en Google (cambió su nombre por Alphabet en agosto de 2015) a partir de 2006 antes de venderlo a finales del 2007 por razones de precio. Lo recuperamos durante la crisis y somos accionistas desde entonces. Siempre hemos sido muy aficionados a la cultura de trabajo de la empresa y a la calidad de la gestión, especialmente su visión a largo plazo de inversiones en campos completamente nuevos donde la empresa podría diferenciarse (por ejemplo, conducción autónoma) maximizando los beneficios a corto plazo”.

“Pudieron adquirir grandes activos a precios razonables, como Youtube y Doubleclick, que se han convertido en activos clave a lo largo del tiempo, gracias a las inversiones a largo plazo. También pudieron lanzar productos desde cero, como Chrome y Android, que más tarde se convirtieron en líderes mundiales y han aumentado considerablemente su moat (foso). Así es como han sido capaces de mantener un 15% de crecimiento de ganancias”, añade.

La idea de ‘moat’ que puso de moda en los años 90’ Warren Buffet, básicamente trata de ver las ventajas competitivas que tiene una empresa respecto a su competencia, ya sea a través de patentes, la regulación estatal o las fuertes barreras de entrada en un negocio.