“España crece”: Radiografía de la financiación pública en España

El objetivo último es movilizar hasta 120.000 millones de inversión privada y pública para mantener el empuje económico después de 2026, cuando concluyan oficialmente los fondos europeos de recuperación.
La financiación pública moviliza cada año miles de millones de euros y se ha convertido en una palanca clave para la competitividad empresarial. En 2025, se publicaron ayudas por valor de más de 19.000 millones de euros a nivel nacional y 6.000 millones de euros a nivel europeo, en un contexto de elevada actividad y complejidad regulatoria.

Suspendemos en la gestión de los Next Generation

España tiene una gran parte del gasto comprometido, cerca de 85 mil millones de euros en obligaciones reconocidas. El reto está en ejecutarlo y de eso advierte la Comisión Europea, pues el plazo acaba el 31 de agosto de 2026. No solo es el tiempo para convocar sino resolver, ejecutar y pagar. Es ahí donde previsiblemente hay un gran cuello de botella para resolver en muy poco tiempo.

Más allá de la crítica y el debate político del uso de los fondos más como “colchón” del Gobierno por lo que no han tenido el impacto transformador esperado, para una transformación estructural clara en la economía española, las empresas están cansadas tanto de esperar que se ejecuten las convocatorias de los planes que se aprobaron tras la pandemia del COVID- 19 y muchas de ellas han decidido ya iniciar las inversiones por su cuenta sin esperar al impacto de las subvenciones. 

El reciente informe de WeGrant: “Radiografía de las ayudas públicas en 2025 y perspectivas clave para 2026”, explica que el principal reto de la financiación pública en España no reside únicamente en el volumen de recursos disponibles, sino en su distribución territorial y su adecuación al tamaño real de los proyectos empresariales. Un diseño de ayudas más alineado con las dinámicas de cada territorio permitiría mejorar la ejecución y el impacto económico de los fondos públicos.

El análisis territorial de la financiación pública en 2025 evidencia desequilibrios entre comunidades autónomas, tanto en el volumen de ayudas publicadas como en el tamaño de los proyectos empresariales. Aunque el presupuesto medio por comunidad se sitúa en torno a los 540 millones de euros, las diferencias territoriales son relevantes:

Cataluña y Comunidad Valenciana concentran un volumen elevado de ayudas, con importes medios solicitados reducidos lo que refleja un modelo basado en múltiples convocatorias de pequeño tamaño.
Galicia y Asturias presentan proyectos empresariales de mayor dimensión, pese a disponer de presupuestos públicos más reducidos mientras que Madrid combina un presupuesto publicado relativamente bajo con solicitudes medias elevadas, evidenciando un entorno altamente competitivo.

En España también se observa una clara divergencia entre el perfil de las empresas que demandan financiación y aquel al que se dirigen las ayudas públicas. Aunque la mayoría de las solicitudes proceden de pymes, el reparto de las convocatorias no refleja plenamente esta realidad, según datos del Gobierno: las pymes concentran el 86,38 % de las solicitudes, pero solo reciben el 34,90% de las ayudas publicadas. La gran empresa acumula más del 40 % de las ayudas, pese a representar menos del 3 % de las solicitudes. Autónomos y startups presentan una participación moderada en el reparto de ayudas, con un peso inferior a su presencia real en la demanda.
Ámbitos de financiación: distribución de fondos públicos y demanda empresarial

La financiación europea en 2025 se ha orientado principalmente hacia cinco grandes ámbitos prioritarios, reflejando las líneas estratégicas marcadas por la Unión Europea: la transición verde (clima, energía y recursos naturales; en torno a 1.800 millones de euros), la cohesión social y territorial ( sobre 1.785 millones de euros), la transformación digital e IA (sobre 1.050 millones de euros), la industria e innovación productiva (en torno a 900 millones de euros) y la salud y la biomedicina (aprox. 590 millones de euros).

2026 sigue ofreciendo oportunidades relevantes que permitirán movilizar en torno a 31.000 millones de euros. No obstante, esta financiación será más concentrada, dirigida a unos pocos ejes prioritarios como a ENERGÍA Y CLIMA como el gran bloque de oportunidad, con líneas activas en renovables, almacenamiento, hidrógeno y descarbonización industrial.

También la TECNOLOGÍA Y DIGITALIZACIÓN AVANZADA centrada en proyectos de alto valor tecnológico (IA, datos, semiconductores, ciberseguridad) e INDUSTRIA Y CADENAS DE VALOR ESTRATÉGICAS Especialmente en movilidad sostenible, economía circular y agroindustria.

En paralelo, España reducirá de forma significativa el uso de préstamos europeos (≈22.800 millones de euros frente a los 83.000 millones de euros inicialmente previstos), reforzando el papel del ICO (+13.000 millones de euros) como instrumento de continuidad.
A partir de 2027, Europa cierra una etapa excepcional marcada por el fondo Next Generation EU y la lógica de estímulo masivo. El nuevo marco no supone un vacío de financiación, sino un cambio profundo de enfoque: menos volumen, mayor selectividad y una exigencia mucho más alta en términos de impacto económico, escalado y valor estratégico. 

La financiación pública evoluciona desde una política de recuperación hacia una política de competitividad y autonomía estratégica en un contexto global más inestable.

En este nuevo escenario, la experta en financiación pública Rocío Rodríguez, advierte que Europa no deja de invertir, sino que lo hace de otra manera, alineando industria, tecnología, startups y seguridad dentro de una misma estrategia de competitividad internacional. Entre las prioridades que se consolidarán pueden considerarse la Industria y tecnología estratégica (semiconductores, microelectrónica, fabricación avanzada y tecnologías limpias).

Asimismo, Seguridad y defensa (industria de defensa, ciberseguridad, protección de infraestructuras críticas), la Transición verde con base industrial europea (energía, hidrógeno, baterías y cadenas de valor propias) así como del área de Innovación y startups (deeptech, inteligencia artificial, salud avanzada y tecnologías con alto potencial de escalado).