¿Cuál es su escenario central para la renta variable estadounidense en los próximos 12–18 meses?
Consideramos que la economía estadounidense se mantiene razonablemente sólida. Existe un fuerte respaldo político y financiero, y, por primera vez en varios años, hay una oportunidad interesante más allá de las grandes tecnológicas que lideran el mercado. Muchas de las empresas rezagadas, que habían quedado atrás en los últimos años, comienzan a recibir apoyo e interés de una base de inversores más amplia. Por ello, creemos que este será otro buen año para las acciones estadounidenses. Las tasas de crecimiento resultan sumamente atractivas y las valoraciones, fuera de las compañías más grandes, se sitúan en torno al promedio histórico. Todo indica que el mercado estadounidense tendrá un año positivo, pero con un desempeño cada vez más diversificado, dejando atrás la concentración en las empresas que han liderado los últimos años.
¿Cuál es hoy el principal riesgo y la gran oportunidad del mercado estadounidense, y en qué medida la política de Trump actúa como impulso o lastre para la renta variable?
El año ha comenzado con una gran volatilidad en los mercados. Ya han surgido varias cuestiones, amenazas y oportunidades, algunas relacionadas con la administración de Trump y otras más extendidas en la economía en general.
En cuanto a las áreas donde somos más optimistas, seguimos enfocándonos en determinados sectores de tecnología y la ola de la inteligencia artificial. Creemos que este será realmente el año en que muchas empresas que han invertido de manera significativa podrán traducir esas inversiones en crecimiento, y algunas de ellas podrían tener un año muy bueno.
Al mismo tiempo, aparece un riesgo importante: la dislocación y desintermediación que afectan a muchas empresas de IT tradicionalmente muy sólidas, cuyos modelos de negocio comienzan a verse amenazados por estas nuevas herramientas. Este seguirá siendo un tema muy relevante este año y un motor importante de la narrativa del mercado.
Además, hay una gran expectativa de que el mercado en la base más baja del consumo experimente una reactivación. Durante años, hemos visto una economía en “forma de K”, donde la parte superior de la base de consumidores ha continuado con un desempeño sólido y saludable, mientras que la mitad inferior ha quedado rezagada y ha enfrentado más dificultades. Con un respaldo fiscal significativo este año, como los cheques de estímulo que la administración Trump está considerando, es un escenario muy real que estos consumidores, que han tenido dificultades en los últimos años, aceleren su gasto y se beneficien de un entorno de consumo más saludable. Esto representa una oportunidad para todo un segmento del mercado que ha quedado rezagado en términos de desempeño bursátil durante los últimos tres o cuatro años.
¿Qué papel juegan los beneficios empresariales y la fortaleza del consumo en su visión sobre la renta variable estadounidense?
El desempeño de Estados Unidos en las últimas dos décadas se ha basado fundamentalmente en el liderazgo de sus beneficios corporativos y las fuertes tasas de crecimiento de las empresas, en comparación con otras regiones del mundo. No es casualidad que EE.UU. haya sido el mercado en el que la mayoría de los inversores ha querido estar y que haya liderado el mundo en términos de rendimiento.
De cara a este año, no vemos cambios significativos en esa dinámica. Cabe señalar que, en los últimos años, el crecimiento se ha sustentado en un reducido grupo de compañías; sin embargo, los resultados que estamos observando hasta ahora sugieren que el crecimiento en el resto del mercado está comenzando a acelerarse rápidamente y a ponerse al nivel del liderazgo tecnológico de los últimos años. Esto tiene sentido si se considera dónde estábamos hace 12 meses. Con la implementación de aranceles y numerosas barreras comerciales impulsadas por la administración Trump, gran parte del mercado se vio afectada, pero durante estos 12 meses las empresas han logrado adaptarse a muchos de esos desafíos y mitigar parte de ellos. Como resultado, ahora estamos viendo que el crecimiento se acelera de manera clara entre las 493 compañías del mercado que no forman parte del grupo de las conocidas como “7 Magníficas", y esto se refleja de manera evidente en los resultados corporativos en lo que va de año.
¿Le preocupa que las elevadas valoraciones y la fuerte concentración del liderazgo en unas pocas grandes compañías tecnológicas y de IA supongan un mayor riesgo para el mercado?
Si observamos el mercado en su conjunto, la valoración promedio de las empresas estadounidenses se mantiene muy cercana a sus niveles históricos, sin estar elevada. Sin embargo, cuando miramos la valoración ponderada por capitalización del índice, esta es extremadamente alta en comparación con la historia. Esto refleja que las compañías más grandes, que han tenido un desempeño sobresaliente durante los últimos tres o cuatro años, se han vuelto muy caras en relación con el resto del mercado. En este contexto, y especialmente considerando el volumen de inversión que estas empresas están realizando, creemos que las oportunidades más atractivas se encuentran más abajo en el espectro de capitalización. Es decir, en el segmento de mediana y pequeña capitalización, y particularmente fuera del sector de tecnología de la información, es donde las oportunidades lucen más prometedoras.
¿Está viendo señales de una rotación del crecimiento hacia el value?
Creo que esto, sin duda, respaldará esa rotación, aunque no será necesariamente un cambio simple de “growth” a “value”. Existen muchas empresas realmente atractivas fuera del top 10 que están creciendo a gran velocidad, y el mercado seguirá recompensándolas. La idea de que este sea el año en que muchas de las inversiones en el sector de IT se traduzcan en crecimiento para algunas de estas compañías sugiere que también habrá negocios en expansión muy prometedores que tendrán un desempeño destacado. De hecho, los resultados hasta ahora ya muestran un cambio notable: se observa un movimiento desde el growth hacia el value y desde las grandes capitalizaciones hacia las pequeñas en términos de rendimiento.
¿Qué sectores le resultan hoy más atractivos por valoración y fundamentales?
Nuestro enfoque es un poco distinto: tratamos de analizar el mercado desde abajo hacia arriba, evaluando cuidadosamente las áreas donde asignamos el capital de nuestros clientes. Si me preguntan qué sectores me parecen más atractivos hoy, diría que claramente se concentran en dos áreas.
En primer lugar, lo que nosotros llamaríamos empresas de calidad: aquellas compañías que son un poco más defensivas y menos cíclicas en la forma en que generan sus ganancias. Actualmente hay mucho entusiasmo en el mercado por una aceleración cíclica, lo que ha provocado que muchas de estas empresas, que no están necesariamente expuestas a ese fenómeno, hayan quedado rezagadas respecto al mercado en los últimos seis meses. Muchas de estas empresas están muy atractivamente valoradas y crecen de manera excelente, y no hay ninguna razón por la que no puedan tener un desempeño sobresaliente a lo largo del tiempo; simplemente, este no es su momento de protagonismo.
Paralelamente, hay oportunidades muy interesantes específicas de ciertas acciones en sectores como la salud y el real state. Durante los últimos 12-18 meses, estas áreas han enfrentado importantes vientos en contra desde el lado políticos y otros asuntos como la fijación de precios de los medicamentos y la financiación en general en Estados Unidos, lo que ha colocado a muchas de estas compañías en una posición complicada y ha reducido sus valoraciones a niveles extremadamente bajos. Ahora, algunos de esos obstáculos empiezan a superarse, y podemos identificar unos cuantos negocios realmente prometedores que cotizan en mínimos de varios años, todos ellos relacionados y concentrados en el sector sanitario.
En el entorno actual, ¿por qué siguen siendo relevantes los dividendos para el inversor a largo plazo y qué características definen a una compañía de calidad capaz de usar los dividendos para navegar periodos de volatilidad e incertidumbre?
Muchos piensan que los dividendos en el mercado estadounidense no son relevantes, pero en realidad representan una parte muy importante del rendimiento a lo largo del tiempo. Aunque en EEUU la proporción del retorno total que proviene de dividendos es menor en comparación con Europa o Asia, en los últimos cinco, diez o incluso 25 años entre el 40% y el 50% del rendimiento total ha venido de los ingresos por dividendos. Por eso, para un inversor a largo plazo sigue siendo fundamental prestar atención al dividendo y a su ritmo de crecimiento, ya que constituye una parte significativa del retorno total.
Nuestra forma de invertir aprovechando este viento de cola es buscar empresas que aumenten sus distribuciones a lo largo del tiempo, financiadas por su propio crecimiento. Si se encuentra un negocio que crece y devuelve cada año más efectivo a sus accionistas, se genera un efecto muy potente sobre el precio de la acción: incluso si éste no se mueve durante unos años, el crecimiento continuo del dividendo termina por resultar muy atractivo para los inversores, quienes acaban impulsando el precio de la acción.
Sabemos que existe un viento de cola fuerte y consistente detrás de esta estrategia a lo largo del tiempo, pero debe basarse en empresas en crecimiento. Identificar estas compañías no siempre es tan sencillo como buscar altos dividendos: requiere un trabajo minucioso, analizar oportunidades, hablar con las empresas y conocer sus perspectivas de crecimiento. Una vez que se logra construir una cartera de estas compañías que superan al mercado y hacen crecer sus dividendos al mismo ritmo, se genera una dinámica muy atractiva en términos de valoración y retorno.
Actualmente, el buen estado de la economía estadounidense crea un entorno favorable para este tipo de empresas, ya que todavía se observa un fuerte crecimiento de los ingresos. El fondo que gestiono ha estado aumentando su distribución a tasas de dos dígitos durante los últimos dos, tres o cuatro años, y no vemos razones por las que esto no continúe. Así, los clientes que nos han acompañado en este camino han recibido un flujo de ingresos muy atractivo, junto con crecimiento de capital.
Con la renta variable estadounidense cada vez más concentrada en un reducido grupo de grandes tecnológicas y con la inteligencia artificial como principal catalizador del mercado, ¿cómo se posiciona el M&G (Lux) North American Dividend Fund y qué ajustes está realizando para navegar este entorno tan polarizado?
Buscamos empresas capaces de crecer durante varios años y que, al mismo tiempo, tengan el compromiso de aumentar sus dividendos junto con ese crecimiento. En la práctica, esto nos lleva a centrarnos en compañías de mayor calidad que el resto del mercado, como cabría esperar en un fondo de dividendos: negocios más sólidos, maduros y con excelentes retornos sobre el capital.
Nuestra diferenciación respecto a otros fondos de dividendos o al mercado en general radica en que buscamos empresas capaces de mantener esos retornos sobre el capital durante varios años. Es decir, compañías que puedan reinvertir en su propio crecimiento mientras distribuyen flujos de efectivo a los accionistas como dividendos. Esto crea un equilibrio muy atractivo entre crecimiento y retorno por dividendos, generando un viento de cola muy potente para nuestra estrategia. Se trata de un enfoque bastante específico por acción: normalmente gestionamos una cartera de entre 40 y 50 compañías, con una diversidad excelente.
Otra ventaja del mercado estadounidense es que existen cientos de empresas con buenos historiales de dividendos, que crecen de manera sólida y recompensan a los accionistas con un flujo de ingresos creciente. Esto nos permite, como gestores del fondo, identificar continuamente las mejores oportunidades, construir una cartera equilibrada y ofrecer a nuestros clientes acceso a lo que consideramos las oportunidades más atractivas del mercado, manteniendo al mismo tiempo el impulso y la ventaja que proporciona una renta creciente.
Ejemplos de compañías en cartera
El mercado ha estado muy concentrado en los últimos 12 a 24 meses. Muchas de nuestras compañías con mejor desempeño han estado en el sector tecnológico, como cabría esperar. Nuestro fondo ha tenido un rendimiento excelente gracias, en gran parte, a las empresas de hardware que respaldan el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Un ejemplo es Broadcom, que hemos tenido en cartera durante más de una década. La compañía se ha ganado un reconocimiento excepcional y ha sido un actor destacado en el mercado, aprovechando la oportunidad que ha surgido por el aumento del gasto de capital de empresas como Alphabet, Microsoft y Amazon.
Pero ha habido un segundo impulso de rendimiento en otras áreas relacionadas con el sector tecnológico. Por ejemplo, Seagate, una empresa de discos duros que llevamos en cartera desde hace aproximadamente un año. Ha experimentado un crecimiento enorme, transformando una industria que antes era lenta y poco dinámica en un mercado de alto crecimiento. Muchos de sus productos se utilizan en centros de datos que almacenan la información necesaria para alimentar modelos de IA, lo que ha generado una demanda creciente en los últimos uno o dos años. Sin embargo, en los últimos 12 meses hemos empezado a reducir exposición a estas compañías, ya que muchas valoraciones en el sector tecnológico se han elevado significativamente. El sector IT ha generado un rendimiento enorme en los últimos dos años, pero ahora empieza a parecer muy caro en comparación con otras oportunidades. Por eso, hemos ido reubicando capital hacia empresas en mercados finales más variados, con enfoque en compañías de alta calidad que quizá han quedado un poco rezagadas.
Un ejemplo de adquisición reciente en el fondo es Abbott, una empresa de tecnología médica. Su precio de acción ha sido relativamente estable durante los últimos años, aunque el crecimiento del negocio ha sido muy atractivo. La valoración está por debajo de la media del mercado, la compañía es muy sólida y vende a múltiples mercados finales atractivos. Aunque no se perciba como “emocionante” en el corto plazo por no ser muy cíclica, Abbott ha mostrado un crecimiento histórico excelente y creemos que seguirá creciendo de manera notable. Además, su dividendo es superior al promedio del mercado y crece a tasas de dos dígitos.
Si se logra construir una cartera de empresas como estas, que rindan entre un 20% y un 50% más que el mercado y crezcan más rápido que este, resulta muy difícil ignorar la dinámica de retorno de efectivo para el inversor. Por eso hemos estado identificando muchas oportunidades de este tipo fuera de los segmentos más valorados del mercado, y reinvirtiendo en ellas.