Wall Street arranca la semana con pocos cambios. El estancamiento en las negociaciones entre EEUU e Irán y el consecuente aumento en los precios del petróleo meten presión a unos índices que vienen de una racha muy positiva. Los inversores apuestan por la cautela también a la espera del viaje de Trump a China.
El selecto club del billón de dólares en Wall Street ha crecido en los últimos años, incorporando compañías de varios sectores, incluida la inteligencia artificial o IA.
Wall Street vive una de las mejores temporadas de resultados en dos décadas, con el S&P 500 registrando un elevado porcentaje de empresas que baten previsiones y un crecimiento de beneficios cercano al 25%-27%. Sin embargo, la mejora está muy concentrada en grandes tecnológicas, las exigencias del mercado aumentan y las valoraciones, junto a los tipos de interés, empiezan a limitar el margen de continuidad del rally.
Con su cultura corporativa actual y una rentabilidad media del mercado de solo el 10% anual, Alphabet podría ofrecer un gran rendimiento en los próximos 20 años.
Michael Burry “The Big Short” ha declarado que apuesta a la baja de Palantir, por su CEO y por todo. Brent Thill, analista sénior de software de Jefferies, apoya esta tesis.
Con una subida del 30% en los últimos doce meses y un crecimiento exponencial en los últimos 100 años, los datos nos invitan a no apresurarnos a vender.
Los gastos de capital de las grandes tecnológicas estadounidenses no para de aumentar, aunque esto también tenga consecuencias negativas para dichas empresas. ¿Qué pesará más?
El Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq suben al cierre del viernes tras un dato de empleo de abril mejor de lo esperado por los analistas. Sin olvidar el acuerdo entre Apple e Intel.
Apertura al alza de Wall Street en la sesión de este viernes. Tras el tropezón de ayer, Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq recuperan el pulso y se encaminan a cerrar una semana positiva mientras los inversores vigilan las noticias llegadas desde el estrecho de Ormuz. Hoy además se ha conocido un mejor dato de empleo de abril frente a lo esperado, sin rastro del conflicto con Irán.
Desde las minas de uranio, a los enriquecedores, a las constructoras y a los fabricantes de reactores toda la cadena productiva de la energía nuclear se ha convertido en una nueva megatendencia. La fisión del átomo ya no es vista con recelo, sino como oportunidad de inversión, tras la crisis energética que vivimos y la necesidad de electricidad para las nuevas tecnologías.