Las caídas se imponen en la apertura de Wall Street. Las escasas expectativas de un acuerdo de paz entre EEUU e Irán que reabra el estrecho de Ormuz, combinadas con el dato del IPC más elevado en tres años, son demasiado lastre para los inversores. S&P 500 y Nasdaq caen desde los máximos conquistados ayer, mientras que Dow Jones también sucumbe a las ventas.
El intento de adquisición de eBay por parte de GameStop ha terminado este martes en fracaso y apenas unos días después de hacerse pública la propuesta.
Satya Nadella, CEO de Microsoft, declaraba el pasado lunes en el juicio contra OpenAI impulsado por Elon Musk, CEO de Tesla, que nunca recibió una explicación clara sobre el despido de Sam Altman, cofundador de la firma de inteligencia artificial o IA.
La guerra en Oriente Medio ha sido el eje en los mercados financieros, pero no se ha roto la economía global. Según Goldman Sachs esto se ha debido a tres factores que han sabido disminuir el efecto desestabilizador.
Meta, el gigante de redes sociales, se muestra como una apuesta segura en su negocio principal (Facebook, Instragram, Whatsapp y Threads). A su vez, su inversión en Reality Labs se muestra en pérdidas. Pero esto no significa necesariamente un momento de salida.
Wall Street arranca la semana con pocos cambios. El estancamiento en las negociaciones entre EEUU e Irán y el consecuente aumento en los precios del petróleo meten presión a unos índices que vienen de una racha muy positiva. Los inversores apuestan por la cautela también a la espera del viaje de Trump a China.
El selecto club del billón de dólares en Wall Street ha crecido en los últimos años, incorporando compañías de varios sectores, incluida la inteligencia artificial o IA.
Wall Street vive una de las mejores temporadas de resultados en dos décadas, con el S&P 500 registrando un elevado porcentaje de empresas que baten previsiones y un crecimiento de beneficios cercano al 25%-27%. Sin embargo, la mejora está muy concentrada en grandes tecnológicas, las exigencias del mercado aumentan y las valoraciones, junto a los tipos de interés, empiezan a limitar el margen de continuidad del rally.