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Roberto Moro, analista independiente, considera que los mercados financieros habían ofrecido una primera señal favorable al conseguir mantener sus principales soportes técnicos, aunque advirtió de que todavía era prematuro dar por confirmada una recuperación sostenida. 

Explica que los índices habían respetado, en términos generales, los niveles alcanzados a finales de julio, una condición que consideraba necesaria para estabilizar las cotizaciones.

Señala especialmente el comportamiento del índice de semiconductores de Filadelfia, que había retrocedido hasta las proximidades de sus mínimos de julio y posteriormente protagonizado un rebote cercano al 2,6 %. A su juicio, ese movimiento resultaba alentador, pero no permitía determinar por sí solo si había comenzado una nueva fase alcista o si, simplemente, la presión vendedora había perdido intensidad temporalmente.

En ese contexto, insiste en que la reacción inicial de los inversores no debía confundirse con una confirmación definitiva del cambio de tendencia. Para evaluar la continuidad del rebote, consideró fundamental observar la capacidad de los índices para superar resistencias y sostener los avances.

En Europa, Moro identifica el entorno de los 24.770 puntos del DAX como una referencia técnica relevante. 

Asimismo, señaló que el Euro Stoxx 50 debía superar la resistencia situada alrededor de los 6.200 puntos para reforzar las perspectivas de recuperación y justificar un mayor optimismo sobre la renta variable europea.

Respecto al IBEX 35, sostiene que el índice español había mostrado una resistencia destacable al mantener sus soportes y limitar su corrección a proporciones compatibles con el movimiento iniciado en abril. También mencionó la proximidad de la media móvil de 200 sesiones, que interpretó como una referencia importante. Por ello, estimó que existían condiciones para una posible recuperación de cierta intensidad, aunque supeditada a la evolución posterior de los precios.

En cuanto a las oportunidades de inversión, Moro expresa una visión favorable sobre Iberdrola y señaló a BBVA y Banco Santander como alternativas atractivas dentro del sector bancario español. También mencionó Ferrovial y Rovi. 

Fuera de España, destacó las compañías KPN, Deutsche Börse, Wolters Kluwer y Novo Nordisk entre sus opciones preferidas. Añadió que el oro podía recuperar interés como activo de inversión y que el CAC 40 francés representaba otra vía para participar en un eventual repunte bursátil.

Moro valora positivamente el retroceso republicano y expresó la convicción de que el nuevo escenario político podía resultar beneficioso no solo para los mercados, sino también para el panorama internacional en su conjunto. No obstante, evita anticipar una reacción alcista inmediata y pone el acento en la calma con la que, según observaba, estaban respondiendo las bolsas.

Finalmente, defiende que una recuperación gradual sería preferible a un repunte brusco, porque podría ofrecer una trayectoria más estable. Su mensaje combinó así un optimismo creciente sobre las perspectivas bursátiles y políticas con la cautela propia del análisis técnico: los soportes habían resistido, pero todavía faltaban señales adicionales que confirmaran la fortaleza del movimiento.