La renta fija vuelve a ganar atractivo en un escenario marcado por la incertidumbre sobre los tipos de interés, la evolución del petróleo y el papel de los bancos centrales. Mientras la banca busca sostener sus márgenes con crédito, comisiones y fondos de inversión, para Javier Niederleytner, Agente Financiero de Abanca, sectores como la construcción y la energía emergen como posibles beneficiados del nuevo ciclo económico y del impulso de la inteligencia artificial.
Actualizado a: Renos Savvides.
director general y responsable de mercados de capitales de renta variable
de Neuberger
La OPV de SpaceX va a ser un acontecimiento trascendental. Nunca se había producido algo de tal envergadura en los mercados de capitales. Estamos hablando de una operación que duplica o triplica el volumen de la segunda mayor salida a bolsa de la historia, la de Saudi Aramco, y aún mayor que cualquier salida a bolsa registrada en Estados Unidos.
Mientras el mercado sigue pendiente de la deuda pública, los tipos de interés y la incertidumbre geopolítica, Tomás García Purriños, Gestor Senior de fondos de inversión en Santander Asset Management, señala que el verdadero movimiento en bolsa podría estar produciéndose lejos de los focos. Aunque las grandes tecnológicas continúan liderando Wall Street, cada vez más sectores empiezan a mostrar señales de fortaleza, en un contexto donde muchos inversores siguen atrapados por el miedo, el corto plazo y los errores psicológicos más habituales.
El sector asegurador contribuye a la financiación de la economía nacional y europea, pues un 90% del total invertido por las entidades españolas se concentra en activos emitidos en países de la Unión Económica y Monetaria. El año pasado, el sector invirtió 343.398 millones de euros, lo que equivale aproximadamente al 20,4% del Producto Interior Bruto. El 66,2% de la cartera se concentró en renta fija, el 7,7% en renta variable y el 13% instituciones de inversión colectiva (IIC).
Los precios más altos del petróleo están dejando su huella en la balanza comercial de la zona euro. En marzo, el superávit se redujo en 3.000 millones de euros respecto a febrero y en 26.000 millones en comparación con marzo del año pasado. Las exportaciones relativamente débiles en los principales sectores exportadores de la zona euro —maquinaria y vehículos, así como productos químicos y relacionados— también contribuyeron a la disminución del superávit comercial.
Los mercados mundiales están entrando en una fase más equilibrada, en la que los tipos de interés elevados durante más tiempo, las renovadas presiones energéticas y la inflación persistente están empezando a poner a prueba el repunte bursátil impulsado por la inteligencia artificial (IA), en lugar de revertirlo de forma abrupta. La renta variable se está tomando un respiro tras las fuertes ganancias, los rendimientos de los bonos han subido hasta máximos de un año y las divisas cíclicas, como el euro y la libra esterlina, parecen más vulnerables en el margen, mientras que el oro se ha corregido ante el aumento de los rendimientos, pero sigue beneficiándose de unos factores de demanda intactos y de la continua incertidumbre geopolítica.
La incertidumbre geopolítica, el precio del petróleo y los tipos de interés vuelven a poner a prueba a los inversores. Pero el mayor riesgo puede no estar en los mercados, según Rosa Duce, chief Investment officer de Deutsche Bank España, sino en las decisiones emocionales que llevan a entrar y salir en el peor momento.
La tecnología y la inteligencia artificial siguen impulsando al mercado, pero no todos los expertos ven una burbuja comparable a la de las puntocom. Entre valoraciones exigentes, oportunidades en semiconductores y software, el atractivo del crédito nórdico y la rotación hacia Asia, India y Europa, los inversores empiezan a mirar más allá de las grandes tecnológicas estadounidenses en busca de calidad, diversificación y nuevas fuentes de crecimiento. Nos lo cuenta Gabriel Extremera, Socio de ACCI.
La cautela ante la persistencia de riesgos inflacionistas y el comportamiento de la economía mantiene a los bancos centrales en pausa aunque con una tendencia al alza, un motivo más para incrementar la incertidumbre de los inversores. Pero, ¿qué se puede hacer mientras tanto en las carteras para estar preparados?