El Banco de Japón mantuvo los tipos en el 0,75 % en marzo, con un tono más restrictivo ante el repunte de la inflación por la energía. La entidad deja abierta la puerta a futuras subidas, aunque persisten los riesgos para el crecimiento.
La superposición de la complejidad macroeconómica a la incertidumbre geopolítica es lo que hace que el posicionamiento selectivo sea a la vez más exigente y más rentable. Mantenemos nuestra postura selectivamente favorable al riesgo, pero los acontecimientos recientes han complicado considerablemente el panorama. En la renta variable estadounidense, la tendencia de diversificación hacia las empresas de pequeña capitalización y los valores cíclicos se ha estancado momentáneamente. En renta fija, la oportunidad se centra en los vencimientos intermedios, donde la ampliación de los diferenciales en emisores de calidad ha creado puntos de entrada y el perfil de duración limita la sensibilidad ante cualquier repunte de la inflación. En los mercados emergentes, la oportunidad es atractiva, pero exige precisión. Es un área en la que los inversores están considerando seriamente aumentar su exposición, incluso cuando el estado de ánimo general sigue siendo de aversión al riesgo.
Se prevé que los precios de los chips de memoria aumenten considerablemente hasta 2026, impulsados por la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial, que está desplazando la oferta de memoria tradicional utilizada en ordenadores personales, teléfonos inteligentes, servidores, vehículos y productos electrónicos de consumo. Esto genera una compresión de los márgenes, retrasos en los productos y riesgos de inventario para los emisores con grado de inversión.
Yan Taw Boon, gestor del fondo Neuberger Berman Next Gen Connectivity, analiza en esta entrevista el momento clave que atraviesa la inteligencia artificial como motor de inversión global. Desde una posición privilegiada en Asia, defiende que la carrera tecnológica entre Estados Unidos y China, el fuerte despliegue de infraestructuras y los cuellos de botella en semiconductores y conectividad están generando más oportunidades que riesgos, pese a la volatilidad del mercado y a la disrupción que la IA está provocando en sectores como el software.
No se puede exagerar la importancia de lo que está en juego. Irán produce aproximadamente 3,4 millones de barriles diarios de crudo y condensado y exporta alrededor de 1,7 millones de barriles diarios, en su gran mayoría a China. Pero la verdadera exposición es el propio estrecho.
2025 fue un año bueno para casi todas las clases de activo y 2026, por ahora, mantiene el pulso. En una mesa redonda sobre mercados y gestión de activos, representantes de Eurizon, Neuberger Berman, DPAM y UBP han dibujado un mapa para el inversor: optimismo prudente, más diversificación, un cambio silencioso en la estructura del mercado —más volatilidad por el peso del retail y los hedge funds— y, sobre todo, un consenso transversal: la Inteligencia Artificial no es solo una temática, es una fuerza estructural que arrastra energía, infraestructura y una segunda ola de oportunidades.
José Luis González, Managing Director de Neuberger Berman, destaca las ventas de los fondos Evergreen de Private Equity mientras destaca que su firma cuenta con 150.000 millones de dólares bajo gestión y una elevada rentabilidad de doble dígito en su fondo Neuberger Berman Global Private Equity este año, aunque positivo desde hace tres años, cuando comenzó a comercializarse.
Antonio Serpico, gestor del NB Short Duration Euro Bond, destaca que el fondo busca superar la rentabilidad del efectivo en el corto plazo manteniendo siempre la preservación del capital. En el contexto actual de mercado, la menor duración, la diversificación en renta fija europea y un rendimiento atractivo se han convertido en factores diferenciales que atraen a inversores que buscan reducir la volatilidad sin renunciar al carry.
Gorky Urquieta, Senior Portfolio Manager y Global Co-Head de Emerging Markets Debt en Neuberger Berman, analiza el renovado apetito por la renta fija emergente, el impacto del entorno político y macroeconómico en América Latina y EEUU, y explica por qué la deuda emergente de corta duración se perfila como una opción atractiva para inversores conservadores que buscan rendimiento con menor volatilidad.
Maxi Rohm, gestor del fondo Global Equity Megatrends de Neuberger Berman, defiende un enfoque activo, selectivo y muy concentrado para invertir en renta variable global. Frente a la volatilidad macro y a la disrupción que genera la inteligencia artificial, apuesta por compañías con crecimientos sostenibles, equipos de gestión sólidos y valoraciones razonables. Su estrategia busca diferenciarse de los índices y aportar una diversificación real a los inversores en un contexto cada vez más incierto.