“Históricamente, invertir en el sector energético no ha sido demasiado interesante. La demanda de electricidad prácticamente no ha crecido en las últimas décadas […] Ahora todo está cambiando.” De esta manera comenzamos, exactamente un año atrás, nuestro comentario sobre el sector energético en este mismo espacio. ¡Y no cabe duda alguna que todo cambió muy rápido!
Aunque Estados Unidos pusiera fin a su conflicto con Irán en las próximas semanas, no está claro si el estrecho de Ormuz se reabrirá a corto plazo, lo que probablemente mantendrá elevados los precios del petróleo. A continuación, esbozamos dos fases clave para evaluar cuál será la evolución a partir de ahora.
A medida que entramos en la quinta semana de la guerra del Golfo, todas las miradas siguen puestas en el mercado de la energía y en los riesgos geopolíticos Joseph V. Amato, presidente y CIO - renta variable de Neuberger Berman, afirma que la solidez de la resiliencia económica global y estadounidense, así como la amplitud de los intereses políticos alineados con la desescalada, sugieren que volveremos a las ganancias de productividad y al crecimiento nominal que definieron el inicio de 2026
La deuda en moneda local de los mercados emergentes ofrece algunas de las características más atractivas en términos de ingresos y diversificación dentro del mercado global de renta fija. Diversos factores como la mejora de los fundamentales, los elevados rendimientos reales y la mejora de la situación de las divisas locales en los últimos años representan un punto de entrada potencialmente atractivo.
José Luis González Pastor, Managing Director de Neuberger Berman, además de hablarnos de su fondo Global Access y cómo está evolucionando, nos da una visión sobre el estado de los mercados privados, las tecnológicas y el crédito privado.
En un contexto marcado por el repunte del petróleo y las tensiones en Oriente Medio, Ashok Bhatia, de Neuberger Berman, lanza un mensaje claro: aunque el mercado evoca 2022, el escenario actual es distinto y abre nuevas oportunidades en renta fija.
Hay mucha actividad en los mercados y el comienzo del año ha sido complicado. El actual conflicto con Irán ha ampliado el número de posibles resultados y ha introducido nuevos riesgos extremos. Seguimos apostando en general por los activos de riesgo, y nuestro escenario macroeconómico de referencia no ha cambiado de forma significativa. Continuamos previendo un crecimiento mundial, junto con unos bancos centrales que tienen la capacidad de mantener una política acomodaticia y de apoyar la asunción de riesgos.
El Banco de Japón mantuvo los tipos en el 0,75 % en marzo, con un tono más restrictivo ante el repunte de la inflación por la energía. La entidad deja abierta la puerta a futuras subidas, aunque persisten los riesgos para el crecimiento.
La superposición de la complejidad macroeconómica a la incertidumbre geopolítica es lo que hace que el posicionamiento selectivo sea a la vez más exigente y más rentable. Mantenemos nuestra postura selectivamente favorable al riesgo, pero los acontecimientos recientes han complicado considerablemente el panorama. En la renta variable estadounidense, la tendencia de diversificación hacia las empresas de pequeña capitalización y los valores cíclicos se ha estancado momentáneamente. En renta fija, la oportunidad se centra en los vencimientos intermedios, donde la ampliación de los diferenciales en emisores de calidad ha creado puntos de entrada y el perfil de duración limita la sensibilidad ante cualquier repunte de la inflación. En los mercados emergentes, la oportunidad es atractiva, pero exige precisión. Es un área en la que los inversores están considerando seriamente aumentar su exposición, incluso cuando el estado de ánimo general sigue siendo de aversión al riesgo.
Se prevé que los precios de los chips de memoria aumenten considerablemente hasta 2026, impulsados por la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial, que está desplazando la oferta de memoria tradicional utilizada en ordenadores personales, teléfonos inteligentes, servidores, vehículos y productos electrónicos de consumo. Esto genera una compresión de los márgenes, retrasos en los productos y riesgos de inventario para los emisores con grado de inversión.