Venimos de unos mercados que están hiperconcentrados en tecnología, en las 7 magníficas, inteligencia artificial, pero quizás ha llegado el momento de mirar un poco más allá. ¿Qué papel le dais a una temática de "vieja economía”,  con sectores más tradicionales como industria, minería o energía, para equilibrar y diversificar las carteras? 

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Luis Chicharro: Sí que es verdad que venimos de un mercado muy concentrado en tecnología desde los últimos años. Prácticamente las subidas que hemos tenido en bolsa han venido muy enfocadas por los crecimientos en beneficios del sector tecnológico. Lo que no podemos olvidar es que este sector tecnológico pues está muy necesitado de esa vieja economía, de esa industria en la que están invirtiendo ahora, y es ahí donde vemos que lo interesante es que la nueva economía no puede vivir sin la vieja economía para funcionar. De hecho, estamos viendo que hay un crecimiento estructural en la demanda eléctrica y eso va a llevar a la reindustrialización, a la electrificación del transporte y a la inversión en la industria.  Por eso en CaixaBank damos a estos sectores de "vieja economía" un papel clave. 

En Fidelity contáis con el Fidelity Global Industrials, un  fondo de gestión activa, concentrado y que busca también identificar negocios de alta calidad con ventajas competitivas, sostenibles y valoraciones razonables, precisamente en sectores como lo estamos comentando ¿Qué tipo de empresas forman parte actualmente de la cartera?

Pilar García Germán:  Estamos empujando ahora mucho la idea de industriales y el  Fidelity Global Industrials, es una cartera global, concentrada en torno a 70 valores, con gestión activa detrás y no tradicional, es decir, el gestor va a buscar y analizar los catalizadores de largo plazo para buscar las oportunidades de crecimiento a través de tres temáticas: 

  • Compañías líderes dentro del sector industrial y de calidad: compañías con negocios sólidos, ventajas competitivas en el largo plazo, que son capaces de generar flujos de caja de forma constante…etc. 
  • Compañías que están en un proceso de transformación y que, en un momento dado están infravaloradas y cuentan con potencial de recorrido a largo plazo. 
  • Empresas que están vinculadas se forma global con el sector industrial. 

El fondo invierte en el sector industrial puro. Un 70% de la cartera está en este tipo de compañías más relacionadas con el transporte, la producción…y toda la cadena de valor desde que se extrae el producto hasta que se fabrica. Además, tiene en torno a un 20% en el sector energético en su conjunto y, por último, está todo lo relacionado con materiales que se necesitan, y mucho, para la construcción como el poro, cobre, aluminio, platino… Con lo que es un sector industrial más ligado al ciclo económico pero muy bien diversificado y tratamos de identificar bien los negocios que en largo plazo pueden funcionar muy bien. 

Con esa parte que has comentado de que está muy ligado al ciclo económico, tenemos sobre la mesa  temas como la inflación,  tipos de interés, el reshoring o la geopolítica, ¿qué factores pueden seguir impulsando precisamente este tipo de negocios?

Luis Chicharro:  Aquí vemos un cambio de paradigma en un sector pasa a ser estructural por lo que en Caixabank AM vemos impulso por tres factores: 

El primero es el reshoring o relocalización. Desde la pandemia, el mundo se ha dado cuenta de que no puede depender tanto de terceros. La relocalización, la inversión en industria y la seguridad en las cadenas de suministro implican invertir en nuevas fábricas, reinvertir en las antiguas, automatizar procesos y desarrollar infraestructuras, especialmente en Occidente. Ahí creemos que va a entrar muchísimo dinero y que es una tendencia de largo plazo.

El segundo factor es la electrificación. Vemos una fuerte demanda de electricidad. Incluso la inversión en inteligencia artificial, centros de datos y demás está creciendo con mucha fuerza, lo que da bastante visibilidad al sector a largo plazo.

Y, en cuanto a la inflación y a unos tipos de interés más altos durante más tiempo, vemos que las compañías en las que se invierte son empresas de calidad, con balances saneados y capacidad para afrontar este entorno. Por eso nos sentimos cómodos con esta inversión a largo plazo.

El fondo invierte en sectores que dependen mucho también de la economía y de las noticias, como industria, como energía (me lo estabas comentando anteriormente). ¿En qué se fija exactamente el gestor para elegir esas empresas ganadoras y aislarlas un poco del ruido, que estamos viendo actualmente en los mercados?

Pilar García Germán: Es una temática muy ligada al ciclo económico, por lo que es fundamental tener un proceso disciplinado, alejado del ruido, del cortoplacismo y de la noticia puntual.
El proceso se apoya en entender los negocios y los fundamentales de cada compañía. Se fija mucho en las valoraciones y en la calidad. Al final, invierte en activos reales de forma global, y todas las compañías en cartera están ligadas a un motor de crecimiento estructural.

Puede ser la inversión en infraestructuras, la automatización, el capex energético, la relocalización, la energía o la electrificación. Y, dentro de la electrificación, no hablamos solo de centros de datos, sino de todo lo necesario para la inteligencia artificial y para cubrir la demanda de electricidad.

Es una idea global y diversificada: combina industria tradicional con energía y materias primas, lo que ayuda a descorrelacionar.

Además, el gestor está muy centrado en ideas de cambio. A día de hoy, busca compañías en reestructuración, empresas cuyo modelo está cambiando y que el mercado todavía no reconoce, o nuevos ciclos de oferta y demanda que aún no están siendo visualizados.

Por eso hay que mirar más allá del ruido económico, geopolítico y cortoplacista, y centrarse en tendencias estructurales de largo plazo. Algunas compañías quizá hoy no parecen atractivas, pero precisamente ahí está la oportunidad si los fundamentales acompañan.

En el caso de CaixaBank AM, ¿estáis incluyendo este perfil de negocios más cíclicos en cartera como motor de crecimiento o más como protección en momentos como el actual?

Luis Chicharro: Sí. Tradicionalmente, estos sectores se han visto como muy cíclicos, pero nosotros hemos cambiado algo la visión. Ahora los vemos como sectores con más visibilidad y con un crecimiento estructural de largo plazo. Estas compañías están directamente expuestas a tendencias como la electrificación, la eficiencia energética y la inversión en infraestructuras.

Además, el sector nos aporta protección por valoraciones, por tratarse de activos tangibles y por tener flujos de caja estables. Eso le da una parte defensiva, pero también un potencial importante a medio y largo plazo. No se trata de una decisión binaria entre tecnología o vieja economía. Unas áreas van a aportar mucho a las otras. Creemos que la inteligencia artificial hará que estas compañías sean más productivas y que, con el tiempo, puedan aportar bastante rentabilidad a las carteras.

Y cuando hablamos de rentabilidad, ¿cómo ha recogido el fondo el comportamiento del crudo por la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz? Y, desde una perspectiva histórica, ¿cuáles han sido las rentabilidades del producto?

Pilar García Germán: La verdad es que aquí podemos sacar pecho, porque el fondo lo está haciendo muy bien. En el año lleva un 18% frente a un 16%. Tenemos un índice compuesto basado en un 70% industria, 20% energía y 10% materiales. Frente a ese índice, y también frente al MSCI ACWI, el fondo lo está haciendo bien. Además, a uno, tres y cinco años bate al índice de forma consistente.

Es evidente que el crudo tiene un papel relevante en este sector. Cuando hay tensiones geopolíticas, el mercado incorpora una prima de riesgo, lo que genera movimientos bruscos en el precio del petróleo y hace más difícil el entorno. En este contexto, lo importante es mantener un enfoque disciplinado y fijarse mucho en las valoraciones.

El primer punto es entender el impacto directo en la cartera. Siempre habrá ganadores y perdedores. Subsectores como energía o materias primas pueden beneficiarse de una subida del petróleo, mientras que algunas industrias pueden sufrir por mayores costes energéticos. Por eso es clave la diversificación: aunque la cartera tiene unos 70 valores, está muy diversificada.

El segundo punto es que estos movimientos del crudo introducen volatilidad, pero si no se consolidan de forma estructural —y pensamos que esta situación geopolítica terminará antes o después—, el precio del petróleo debería normalizarse. En ese entorno pueden aparecer grandes oportunidades para el sector industrial.

Y el tercer punto es la labor del gestor: identificar compañías que, más allá de la macro, del petróleo o de la inflación, tengan oportunidades atractivas.

A día de hoy, el fondo está expuesto a relocalización, principalmente en Estados Unidos. No es un tema nuevo; empezó con el COVID, cuando las cadenas de suministro empezaron a replantearse la fabricación local. Pero con el contexto geopolítico actual y la guerra de Irán ha cobrado todavía más fuerza. También tiene exposición a electrificación, aparatos electrónicos y otras áreas industriales. A nivel geográfico, el fondo pesa en torno a un 60% en Estados Unidos, un 19% en Europa y también tiene exposición a Japón. En emergentes está algo más negativo, porque es una temática más tradicional.

En definitiva, lo vemos como una idea muy atractiva para complementar carteras. Hoy el mercado está muy concentrado en tecnología y crecimiento. Este fondo invierte en activos reales, con valoraciones atractivas, y ayuda a diversificar esa mayor exposición a crecimiento y tecnología.