La recompra de acciones de las empresas del S&P 500 están alcanzando nuevos máximos, pero los factores que impulsan las subidas están cambiando.
La recuperación ya no está concentrada en un puñado de hyperscalers y megacaps, sino que refleja una mejora de los fundamentales corporativos en todo el espectro de capitalización. Si bien la energía y la tecnología son los sectores que más han contribuido a las revisiones desde el inicio del conflicto, la amplitud subyacente, en materiales, comunicación, y el sector industrial y financiero, refuerza la tesis de una ampliación del mercado.
El modelo de fondos de endowment definió el «arte» de la gestión de carteras, pero ahora debe adoptar los últimos avances de la «ciencia».
Hay mucha actividad en los mercados y el comienzo del año ha sido complicado. El actual conflicto con Irán ha ampliado el número de posibles resultados y ha introducido nuevos riesgos extremos. Seguimos apostando en general por los activos de riesgo, y nuestro escenario macroeconómico de referencia no ha cambiado de forma significativa. Continuamos previendo un crecimiento mundial, junto con unos bancos centrales que tienen la capacidad de mantener una política acomodaticia y de apoyar la asunción de riesgos.