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Antonio Castelo, analista de iBroker, interpreta el momento actual de mercado como una fase de alivio geopolítico, pero no de euforia plena. A su juicio, las bolsas han pasado en pocas semanas de descontar un escenario muy negativo, marcado por el conflicto en Oriente Medio y el riesgo energético, a asumir un escenario “razonablemente benigno”. Esa mejora explica el rebote de las bolsas, la caída del petróleo y la reducción de la volatilidad.
Sin embargo, Castelo insiste en que el mercado se ha movido más rápido que la certidumbre política real: el acuerdo anunciado es preliminar y quedan cuestiones clave por resolver, como el programa nuclear iraní, las sanciones, la normalización del tráfico por el estrecho de Ormuz y el encaje político del pacto en Washington.
Por eso, aunque considera positivo el entorno para los activos de riesgo, advierte de que no se puede hablar aún de una paz consolidada. El mercado, dice, está descontando tres cosas al mismo tiempo: una menor prima geopolítica, un menor riesgo inflacionista por la bajada del crudo y, a la vez, un margen de prudencia porque la normalización energética no será inmediata. Si el alto el fuego se mantiene, las bolsas europeas podrían seguir beneficiándose, especialmente porque Europa venía más penalizada por su sensibilidad al petróleo. Pero cualquier tropiezo en la negociación podría devolver rápidamente parte de la prima de riesgo.
En lo relativo a la inversión, Castelo sí ve una ventana para construir cartera, aunque no recomienda entrar “todo de golpe”, sino hacerlo por tramos y con disciplina. Su preferencia actual se inclina más hacia Europa que hacia la tecnología estadounidense, especialmente después de las fuertes valoraciones vistas en Wall Street. Considera que, si un inversor está infraponderado en bolsa, tiene más sentido empezar a tomar posiciones ahora que esperar una señal perfecta que quizá nunca llegue.
Dentro de los sectores más favorecidos por un petróleo más bajo, señala claramente a aerolíneas, viajes, ocio, autos y consumo europeo. En España, menciona expresamente varios valores.
Uno de los principales es IAG (Iberia), que se beneficiaría de la caída del combustible y de una mejora del apetito por el turismo y los viajes. También destaca Amadeus, por su sensibilidad positiva a la recuperación del tráfico aéreo y turístico.
Otro nombre relevante es Inditex, que ya le gustaba incluso en momentos más complicados por su calidad, generación de caja y fortaleza operativa. Además, recuerda que la compañía ha publicado un arranque de temporada mejor de lo esperado, con ventas de mayo creciendo un 11,5% a tipo de cambio constante.
En autos europeos, cita a Renault, no solo por el alivio energético, sino también por su noticia relacionada con Thales para desarrollar un vehículo vinculado al ámbito de defensa. Castelo interpreta este tipo de alianzas como una vía interesante para que las capacidades industriales del automóvil europeo puedan aprovecharse en el rearme y la defensa, un área que sigue ganando importancia en Europa.
Respecto a la banca, mantiene una visión positiva pero más selectiva. Reconoce que el sector sigue fuerte y que los bancos europeos han alcanzado sus mejores niveles desde 2008, apoyados en beneficios sólidos y tipos todavía elevados. Sin embargo, precisamente por esa fortaleza reciente, cree que ya no es el segmento más barato para entrar agresivamente. Le gusta mantener banca de calidad en cartera, pero más como posición estructural de fondo que como gran idea táctica de corto plazo.
En cambio, se muestra más prudente con la energía tradicional, ya que si el acuerdo geopolítico se consolida y el petróleo sigue perdiendo prima de riesgo, el viento de cola para estas compañías podría debilitarse.
También evita perseguir la gran tecnología estadounidense más especulativa, especialmente la ligada a la euforia por la inteligencia artificial, porque las valoraciones son exigentes y la Reserva Federal aún mantiene un contexto monetario incierto.
Respecto de otros activos, Castelo ve atractivo en bonos de calidad con duración media, favorecidos por un petróleo más bajo y menores presiones inflacionistas.
También mantendría una posición moderada en oro como cobertura, no tanto por pánico geopolítico, sino por el apoyo de un dólar más débil y expectativas monetarias menos tensas.

