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“En las carteras multiactivo, por la parte de renta fija, también hemos ido aumentando un poco más la duración ante el escenario del mercado que está descontando potenciales subidas de tipos por parte de los distintos bancos centrales a nivel global”, explica Feito. La clave, en su opinión, está en seleccionar aquellos mercados donde las expectativas de subidas de tipos podrían haberse descontado en exceso. En ese sentido, Swisscanto apuesta por asumir algo más de duración en determinados bonos soberanos. “Nosotros apostamos más por jugar un poquito más de duración en ciertos mercados donde sí creemos que el mercado ha descontado excesivamente esas subidas: en tesoro americano, en gilts británicos y, lo más reciente, en bonos australianos hace unas semanas”, señala.
La visión es distinta en Europa. Feito reconoce que la firma se mantiene más cauta con la deuda pública europea, al considerar que todavía podrían producirse nuevos movimientos por parte del Banco Central Europeo. “Estamos más infraponderados en gobierno europeo porque sí que podemos descontar unas posibles dos subidas de tipos en Europa para lo que resta de año”, apunta.
La visión de Antonio Feito combina prudencia táctica y grandes tendencias estructurales. En renta fija, Swisscanto ve oportunidades en duración, especialmente en mercados como el Tesoro estadounidense, los gilts británicos y los bonos australianos, pero mantiene cautela con la deuda pública europea. En renta variable, la clave pasa por evitar una exposición excesiva a los grandes nombres de moda y construir carteras más equilibradas. Y, de fondo, aparecen dos grandes fuerzas de transformación: la inteligencia artificial y la electrificación de la economía. En un mercado que descuenta escenarios relativamente optimistas, la geopolítica sigue siendo el principal foco de riesgo. Pero, para Feito, las oportunidades siguen existiendo si se seleccionan bien los activos, se controla la concentración y se invierte con una visión de largo plazo.
La inteligencia artificial, un motor con impacto más allá de la tecnología
Más allá de la renta fija, Feito también pone el foco en uno de los grandes temas que ha dominado los mercados en los últimos meses: la inteligencia artificial. Para el experto, la IA no solo ha impulsado a las grandes tecnológicas, sino que está empezando a generar efectos de segunda ronda en la economía real, especialmente en el mercado laboral. “Sin duda, la Inteligencia Artificial ha sido un motor adicional que está causando una segunda derivada, y uno de los frentes es el mercado laboral”, afirma.
Feito destaca que la adopción de la IA en los puestos de trabajo avanza con rapidez, aunque con importantes diferencias regionales. Según señala, los datos de adopción muestran un crecimiento del 8,8% trimestre sobre trimestre a nivel global, con un avance más marcado en mercados emergentes y, especialmente, en países asiáticos.
“Vemos una clara diferencia entre el norte y el sur a nivel del planeta”, explica. También subraya que la penetración de esta tecnología sigue siendo limitada en buena parte del mundo: “Sorprende que no están llegando a una penetración del 30% en muchos países; solo 30 países a nivel global superan ese umbral en los puestos de trabajo”.
En ese mapa global, España ocupa una posición destacada. “Casualmente, España está dentro del top 10, en sexta posición, con la mayor adopción, cercana al 30%”, añade Feito.
Cómo enfrentarse a la concentración del mercado
Uno de los grandes retos para los inversores sigue siendo la elevada concentración de los índices, especialmente en Estados Unidos, donde las grandes tecnológicas han acumulado buena parte de las subidas. Pero Feito advierte de que este fenómeno no se limita a los mercados desarrollados: también está presente en emergentes. Y aporta un dato significativo: “El sector tecnológico hace 10 o 20 años en mercados emergentes pesaba un 20%. Hoy en día, tres únicos valores, tres compañías, pesan ese 20%”.
Esa concentración, según Feito, está muy vinculada a segmentos concretos, como la fabricación de chips y el software. Ante este escenario, el inversor tiene dos caminos: seguir al mercado a través de una gestión pasiva o tratar de construir carteras más diversificadas mediante gestión activa.
“Desde Swisscanto, de forma activa, intentamos diversificar nuestras carteras y hacer un control muy activo de la gestión del riesgo total”, afirma.
La filosofía de la firma pasa por buscar compañías de calidad con crecimientos rentables, combinando tanto grandes nombres muy presentes en los índices como empresas que el mercado ha dejado más de lado. Para evitar una concentración excesiva, Feito explica que limitan el tracking error al 3,5% en las carteras globales y los pesos activos a un máximo de 1,5% por encima del índice de referencia.
“Te puede gustar uno de los nombres de las Magníficas Siete que cumplen con criterios de calidad y de crecimiento, pero la ponderas a +1,5% de lo que pese en el índice global”, explica. De esa forma, asegura, se puede construir una cartera de entre 65 y 70 nombres “mucho más balanceada y mucho más resiliente”.
Geopolítica: el gran riesgo que sigue sobre la mesa
Aunque los mercados han mostrado una notable capacidad de recuperación, Feito considera que el principal riesgo sigue estando en la geopolítica. En concreto, apunta al conflicto entre Irán y Estados Unidos como uno de los factores que puede seguir generando volatilidad. “El mercado está descontando el mejor de los escenarios, pero el riesgo macroeconómico o el factor más importante sigue siendo el tema geopolítico, concretamente el conflicto entre Irán y Estados Unidos”, señala.
A su juicio, todavía no puede hablarse de una pausa definitiva. “Están comenzando las negociaciones, lo único que con un ritmo muy lento. Eso es lo que está causando ciertos picos de volatilidad en momentos puntuales”, añade. Este contexto obliga a los inversores a mantener una gestión prudente del riesgo y a no dar por hecho que el escenario más benigno terminará imponiéndose sin sobresaltos.
Transición energética: invertir en toda la cadena de valor
Otro de los grandes temas estructurales para Swisscanto es la transición energética. Feito considera que el mundo está pasando de una economía dominada por el petróleo a otra más intensiva en energías alternativas, en la que la electrificación será clave. La inteligencia artificial también juega un papel importante en esta tesis. Aunque buena parte del debate se centra en su impacto tecnológico y empresarial, Feito recuerda que la IA requiere una enorme cantidad de energía para desarrollarse y funcionar a gran escala.
“Estamos hablando del auge de la IA, pero esa IA en todas las industrias es muy intensiva en energía. Para suministrarla, necesitas energías alternativas y electrificar toda la economía para cubrir la demanda global”, explica. Por eso, desde Swisscanto no se limitan a invertir en una parte concreta de la transición energética, sino que buscan exposición a toda la cadena de valor de la electrificación. Feito la divide en tres grandes bloques: el upstream, con renovables como placas solares o turbinas eólicas; la conexión, es decir, cómo se transporta esa energía hacia las ciudades; y la aplicación final.
“Sin eso, no estás invirtiendo verdaderamente en toda la cadena de valor y en toda la electrificación que está ocurriendo en el mundo hoy en día”, concluye.