Hay que cambiar el sistema de planes de pensiones sí o sí. Los expertos reconocen que cualquier medida que se realice, como ligar las pensiones al IPC, no es más que poner una tirita en una “herida muy gorda”.  Un cambio que permita un sistema viable y adaptado la idiosincrasia actual de la economía española: una pirámide de población invertida, con gente que cada vez vive más y donde la pensión pública no permite mantener el nivel de vida en activo de los cotizantes.  Una reforma transversal en los tres pilares de las pensiones.

 

Participantes mesa planes de pensiones

 

Participan (de izda a dcha): Sergio Míguez (EFPA España), José María Concejo (Horos AM), Victoria Torre (Self Bank), Silvia Morcillo (Ei), Martin Huete (Finizens), María Eugenia Líbano (Santalucía Vida y Pensiones), Desiree Gémar (Fidentiis Gestion) y Juan Luis Fresneda (Grupo PSN)

Cuando el año pasado celebramos por estas mismas fechas el evento para hablar del reto de las pensiones quedó claro que íbamos hacia un sistema más sostenible pero menos generoso. 365 días después poco ha cambiado la situación. Sobre todo “lo que ese ha hecho es desandar el camino que se había hecho con las reformas anteriores y lo último de lo que se ha hablado es la indexación de las pensiones”, recuerda Victoria Torre, responsable de análisis de SelfBank. Medidas que van en la línea “de ir aumentando la base de cotización, el número de años que necesitas para cobrar la prestación y hacer el sistema más sostenible”. Pero, lejos de lo que pueda pensarse  estas medidas no son más que “una tirita encima de una herida muy gorda. Yo soy muy pesimista con el tema de las pensiones públicas porque no parece que los políticos quieran aparcar la ideología de hacer cosas ilógicas con lo que seguimos igual o peor”, sentencia Martín Huete, cofundador de Finizens.

Todo parte del actual sistema de reparto, que consiste en que el número de trabajadores actual aportan para los que son actualmente pensionistas. “Cuando hay más pensionistas que trabajadores, el sistema no se puede sostener. Con lo que el sistema como tal no es sostenible”, asegura Desiree Gémar, directora de relación con inversores de Fidentiis Gestión. Otra cosa, prosigue, es que se sostenga artificialmente pero son parches y lo que hay que hacer es “cambiar el sistema desde la  base”. Un sistema que está anticuado, porque estaba basado en una pirámide poblacional y solidaridad generacional “que nos hemos cargado ya. No es sostenible y las generaciones futuras tendrán mayores recortes de los que tenemos”, admite Maria Eugenia Líbano, responsable de formación en Santalucía Vida y Pensiones

Tirando de datos, Sergio Míguez, Chief Economist de EFPA cree que asumir tasas de sustitución por encima del 70% cuando la media de la OCDE está en el 40% no tiene sentido. Y además, “cuando tienes un ahorro en planes de pensiones en torno a 100.000 millones, según cifras de INVERCO, que es un 10% del PIB cuando nuestros países colindantes tienen una cifra muy superior”.  Una situación que parte de no estamos asumiendo la realidad. “Es  curioso porque parece que hay una especie de pacto para no hablar de las pensiones en los medios de comunicación, de la inviabilidad de las mismas, y nadie levanta la bandera diciendo claramente que el sistema no funciona y que hay que cambiarlo radicalmente”, asegura José María Concejo, CEO de Horos AM.

Pero ¿cuál sería el modelo a imitar? La experta de Santalucía Vida y Pensiones asegura que la evolución lógica sería lo que hizo Suecia en los ´90 “hacia un sistema de reparto basado en cuentas nocionales, que es lo más limpio y transparente. Sigue siendo un modelo de reparto pero con aportación definida, no de prestación definida como está ahora, que es lo más lógico con el actual problema generacional y pirámide poblacional”. Esto para potenciar el primer pilar (Seguridad Social), dice esta experta, porque para el segundo pilar (previsión de la empresa) el modelo anglosajón está funcionando de maravilla.  Un sistema “en que la empresa tiene obligación de hacerte un plan de pensiones y tú como trabajador de hacer las aportaciones. Es un sistema de obligatoriedad y mentalidad y son sistemas muy transparentes”.

Y, ¿qué ocurre con el tercer pilar?  En España hay poco más de 110.000 millones de euros en planes de pensiones (tanto individuales como empresariales), una cantidad que lleva tres años sin moverse. Una situación a la que no ayudan las estadísticas pues tan sólo cinco o seis planes privados superan a la deuda pública y al Ibex35 en los últimos 15 años, según datos de Finizens.  Concejo reconoce que “en la industria somos culpables de bastantes cosas y una de ellas es la estacionalidad. Sabemos que más importante que el retorno es el tiempo, el plazo. Además en la industria hay un enorme déficit en la calidad de la gestión en la industria y, en algunas entidades, se están llevando a cabo políticas comerciales algo viciadas”.  Una imagen que deriva del “síndrome de Estocolmo bancario” que atribuye Huete al ahorrador e inversor español. “Y en el tema de las pensiones, más”.  Al final el lobby bancario sabe que esto es un producto a muy largo plazo, con unas comisiones muy suculentas y harán lo que sea para tener al cliente cautivo, advierte este experto.

Juan Luis Fresneda, responsable de planes de pensiones de Grupo PSN es algo más optimista gracias a la llegada a España de gestoras independientes y “mi sensación es que los equipos de inversiones de los últimos que se están formando tendrán más calidad y habrá más competencia”.  Líbano cree que “hay planes de previsiones bien gestionados y con buena rentabilidad en nuestro país pero están tapados con el volumen de todos los que hay por parte de la gran banca”.

Una situación que parte, nuevamente, de la “falta de conciencia del ahorro que tengamos en España. A menudo se ahorras por la desgravación, más que por mantener el nivel de vida en la jubilación. El mundo de las pensiones sigue siendo como el ahorro hacia la jubilación pero no es así, será para quien le favorezca desde el punto de vista fiscal pero si no, cualquier producto de ahorro va a ser más interesante financieramente a la vuelta, porque vas a rendimiento de capital no a IRPF”. El experto de EFPA España asegura que como las entidades están en producto y comercialización, tienen al cliente cautivo cuando “lo que debería primar es asesoramiento y mejor asesoramiento.  Cuando las entidades de este país vayan hacia asesoramiento y menos comercialización iremos un poco mejor”.  Claro que no toda la responsabilidad recae en el sector. La experta de Self Bank reconoce que gran parte de la culpa la tiene la falta de formación pero también el usuario  que cree que confía en el Estado para resolver todo. “A menudo la pregunta del usuario al contratar planes de pensiones no es cuál es el plan y su rentabilidad sino el regalo asociado a la contratación del mismo y eso es un error”.

En este punto entra en juego otra variable: la sociedad. ¿Está preparada para estos cambios?  Los expertos del sector creen que el cambio tiene que venir de todas las partes, las familias también. “Solo una de cada cuatro ahorran y no lo suficiente para su jubilación”, dice Torre. Tenemos un problema de educación financiera y hay que concienciar del ahorro a largo plazo porque “somos uno de los países de la OCDE que menos ahorra precisamente por esa conciencia de que “papa Estado” nos va  a salvar y es una  mentalidad que es complicado cambiarla”.  Concejo asegura que un buen procedimiento podría ser la liberalización, de forma que cualquier persona pueda construirse su propia cartera pero “no parece que haya voluntad política de ayudar a cambiar el sistema sino todo lo contrario”.

Junto con el reto que supone concienciar a la sociedad de la necesidad de ahorrar a largo plazo, también está el reto de los milenials. Una generación “que no quiere atarse a nada y cuya “naturaleza” se pone en juego con un plan de inversión a largo plazo que no se puede rescatar”.