La rápida urbanización de muchos países del mundo y la progresiva globalización, manifestada por el aumento del volumen de transporte de mercancías, así como la movilidad de las personas ha dado un aumento en la demanda de servicios de transporte. El desafío para la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero pone énfasis en el cambio tecnológico, administrativo y organizativo. La movilidad emergente en las ciudades en los últimos años abarca desde la movilidad eléctrica hasta los sistemas de movilidad compartida. Hay un abanico de nuevas oportunidades para reducir la propiedad individual y el uso de vehículos privados, pero es necesario considerar las necesidades de los viajeros. Reducir la contaminación cubre a todos los sectores de la economía, incluyendo el transporte, responsable del algo más del 20% de las emisiones globales de efecto invernadero.

Embebidos por una conciencia ecológica sin precedentes, ya sea por convencimiento propio o inducido, cada día hay al menos una búsqueda de “movilidad sostenible” en los buscadores de internet, y cabe destacar que es en los países europeos donde mayores búsquedas se dan, con Bélgica a la cabeza, seguido de Alemania y Países Bajos, pero también aparece Filipinas, que no es de sorprender debido al gran flujo de autos que reporta el país. Sin embargo, países como China, India y otras economías emergentes con problemas graves de tráfico y contaminación no parecen estar aún muy concienciados sobre el tema.

¿Sabía usted que un automovilista en Múnich pasa de media 87 horas al año en atascos? Eso equivale a unos cuantos días laborales de 10 hora.

La movilidad del futuro deberá ser más diversa, inteligente, compartida y limpia. Entre las principales tendencias de movilidad urbana del futuro cabe considerar conducir menos y mejor.  Según el estudio “Mobility Futures” el 51% de la movilidad en las grandes ciudades del mundo todavía se realiza en automóvil. Sin embargo, se prevé que en 2030 la cifra sea del 46% debido al uso cada vez mayor de autos compartidos, pero también al uso de coches eléctricos y autónomos. Un ejemplo del cambio que está sucediendo es la ciudad belga de Gante, donde los ciudadanos están abiertos a nuevas soluciones inteligentes y de hecho es una de las más avanzadas en carriles bici y zonas peatonales, con el 30% del tráfico realizado a pie y cada familia posee en promedio 2,8 bicicletas.

Además, han surgido una serie de apps para compartir bicicletas y coches, así como IoT que conectarán a miles de millones de dispositivos con una aplicación de movilidad que dice la mejor de ir de A a B, conectada a todos los sistemas de transporte y proveedores para ofrecer la mejor combinación de medios de transporte.

Pero la inversión en energías renovables va más allá de de los vehículos eléctricos o compartidos. El reciente incremento en el precio de la luz pone en peligro el impulso de los gobiernos por esa reducción de CO2 así como otros tantos proyectos que buscan la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Como dijo el primer ministro sueco Stefan Lofven, "la economía sueca es lo suficientemente robusta como para resistir los efectos de la crisis energética que se está apoderando de Europa y se filta hasta Escandinavia". Añadiendo que de mantenerse precios dramáticamente más altos a largo plazo, afectará el consumo. Ante la crisis actual, es necesario que la UE encuentre alternativas de producción de electricidad a largo plazo, aunque algunos países parecen estar renuentes a la utilización de plantas nucleares, a excepción de Francia, cuya generación está basada principalmente en este tipo de plantas, mientras que otros países de la UE son altamente dependientes al gas, entre ellos Italia, España, Reino Unido y Alemania:

La energía nuclear es una fuente energética que garantiza el abastecimiento eléctrico, frena las emisiones contaminantes, reduce la dependencia energética exterior y produce electricidad de forma constante. Así lo entienden cada vez más países que apuestan por la continuidad de sus centrales nucleares, con autorizaciones para operar 60 e incluso 80 años -como en el caso de Estados Unidos- y la construcción de nuevas plantas. Los 442 reactores actualmente en operación en un total de 31 países producen alrededor del 11% de la electricidad mundial.

Con una narrativa negativa debido al evento de Fukushima, que aún permanece en la memoria, el sector se ha visto desprovisto del capital privado en la última década, destruyendo oferta, con el riesgo de que ésta no llegue a satisfacer la demana, como lo estamos viendo ahora. De esta manera, el uranio, cuyo principal uso actualmente es el de combustible para los reactores nucleares, viera su precio caer hasta llegar a los casi 20 dólares el spot desde niveles cercanos a los 60 dólares en 2011, y con el el precio de mineras productoras  de entre un 40% de caída para NexGen hasta más de un 90% para Paladin.

No obstante, hay gestores que vienen anunciando desde hace un par de años sobre la ventaja de invertir en empresas mineras proveedoras de Uranio, como es el caso de AzValor, que en las últimas cartas a sus inversores ya comentaban acerca de su tesis de inversión en energía nuclear, a pesar del repunte que muchas de estas mineras han experimentado recientemente, pero a pesar de ello se encuentran con una valoración atracitva y con un fuerte potencial de crecimiento debido a la gran construcción de plantas nucleares por países emergentes, que demandarán este mineral.

Pero cabe considerar todo el espectro de inversión que conlleva la inversión en mobilidad sostenible, que abarca tanto  la parte de electrificación con categorías como materiales críticos de las baterías de acumulación (litio, cobalto, niquel, etc), como los fabricantes de celdas y componentes; vehículos eléctricos; eficiencia energética y energías renovables que incluyen mineras de uranio; infraestructuras de carga; producción de hidrógeno . . .entre otras más.

Es por el potencial que ofrece la megatendencia que en los últimos tres años han surgido una variedad de fondos UCITS que ofrecen exposición a compañías enfocadas o que se beneficiarán sustancialmente de la transición a soluciones de almacenamiento de energía y transporte limpias y sostenibles.

Entre estos fondos están RobecoSAM Smart Mobility Equities, BNY Mellon Mobility Innovation Fund, NB Next Generation Mobility Fund. También existen ETFs, uno de ellos es Lyxor MSCI Future Mobility ESG.  Una característica común de estas opciones de inversión es que el estilo de inversión esta sesgado a crecimiento, aunque en abanico de empresas es amplio, aunque se observa en la mayoría un fuerte peso en sector industrial y tecnología. Además, cuentan con un track record que no supera los 3 años. El mayor de los fondos por patrimonio es el de BNY Mellon, aunque es el de RobecoSAM el que muestra un ratio de Sharpe, y por tanto obtiene mayor rentabilidad por cada unidad de riesgo adicional.