
En el paisaje bursátil estadounidense, el S&P 500 suele acaparar los reflectores, pero no todas las historias de crecimiento se escriben en torno a sus gigantes. Las pequeñas y medianas empresas, conocidas como small y mid caps, también juegan un papel crucial en el repunte de las bolsas. Aunque estas compañías no destacan por invertir en capital fijo, su comportamiento en los mercados es notable. Durante los últimos seis meses, los índices de small caps (Russell 2000 y S&P 600) superaron al NASDAQ 100 en un 13%, consolidando la mejor racha relativa de cinco años en un mercado alcista. Este dinamismo se sostiene sobre un terreno de confianza creciente. Según una encuesta de Gallup realizada en enero, el 50% de los estadounidenses espera que la bolsa continúe subiendo en los próximos seis meses, una de las cifras más altas desde 2020 y por encima de la media histórica del 45%. Así, la fortaleza de estas empresas más pequeñas revela que el impulso alcista no depende únicamente de los gigantes tecnológicos que dominan la capitalización del S&P 500. Las 10 principales acciones representan casi el 40% del índice, mientras que las siguientes 40 apenas suman el 22,5 %, cerca de sus mínimos históricos, dejando espacio para que las compañías de menor tamaño contribuyan de manera significativa al crecimiento del mercado.
Dentro de este escenario, la banca de inversión también mantiene su brillo. Goldman Sachs, tras ganar un 47,3% durante el último año frente al 14% del S&P 500, continúa siendo una de las apuestas de Wall Street. Los analistas recomiendan comprar sus acciones, impulsadas por la banca de inversión robusta, entradas récord de activos y gestión patrimonial, consolidando su liderazgo frente a competidores y ETFs sectoriales. Su rendimiento en 2026, con un alza del 5,7% frente al 1,3% del S&P, subraya la capacidad del sector financiero para sostener la confianza en mercados volátiles.
Entre los gigantes tecnológicos, Nvidia destaca como un ejemplo de liderazgo y riesgo simultáneo. Pese a ser el referente de la inteligencia artificial, la compañía es vulnerable a una desaceleración del sector. Su foco en centros de datos, que representó el 90% de sus ingresos en el último trimestre, la expone a fluctuaciones del mercado de IA. La competencia de gigantes como Alphabet que desarrollan alternativas más económicas a sus GPUs, añade presión, aunque la demanda de soluciones de IA sigue siendo elevada. Los analistas, sin embargo, mantienen una visión positiva: de 39 recomendaciones, 37 apuntan a comprar, con un precio objetivo promedio de 260 dólares, lo que refleja un optimismo calculado sobre la capacidad de Nvidia de sostener su modelo de negocio.
Mientras tanto, la renta variable europea empieza a captar la atención de los inversores ante un escenario de valoraciones más atractivas que en Estados Unidos. Los índices europeos, con un peso menor de tecnología y mayor exposición a sectores tradicionales como la industria, el financiero y las infraestructuras, ofrecen un crecimiento moderado pero estable. En un contexto de tipos de interés en torno al 2% y estímulos fiscales, Europa podría mostrar resiliencia frente a los ajustes que afecten a compañías estadounidenses con múltiplos más exigentes. En este marco, la estrategia de invertir en empresas de calidad —‘quality investing’— se convierte en una vía para obtener rendimientos sólidos a largo plazo, privilegiando compañías con ventajas competitivas y flujo de caja consistente, incluso ante factores coyunturales como la fortaleza del euro o las tensiones comerciales.
En España, los valores del Ibex 35 reflejan un desempeño destacado dentro de este contexto europeo. ArcelorMittal se ha consagrado como la estrella del selectivo en 2026, con una subida acumulada del 31% y ganancias trimestrales de casi el 54%, impulsadas por la combinación de buenos resultados, flujo de caja sólido y un paquete de medidas de Bruselas que busca proteger al sector siderúrgico. Analistas de Deutsche Bank y Morgan Stanley destacan que la política europea y el denominado “arancel verde” podrían consolidar aún más su posición frente a competidores como Acerinox, ofreciendo a los inversores un escenario alcista sostenido en el corto y medio plazo.
Otros valores españoles, como Inditex y Solaria, reflejan estrategias de inversión mixtas, donde la combinación de resultados históricos y expectativas de los analistas guía la decisión de compra. Inditex mantiene la recomendación de ‘sobreponderar’ con un precio objetivo elevado a 59,50 euros, mientras que Goldman Sachs respalda a Solaria, elevando su precio objetivo a 22,50 euros y abriendo un potencial alcista del 27%. Ambos casos muestran cómo la confianza en el análisis profesional y la previsión de crecimiento pueden sostener el interés de los inversores, incluso cuando los mercados atraviesan periodos convulsos.
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