El banquero francés asegura que hay datos que confirman una desaceleración del crecimiento del crédito en la eurozona. Es decir, que los bancos siguen prestando, pero menos alegremente que en el pasado.  El presidente del BCE insiste con uno de sus caballos de batalla: los gobiernos deben tomar medidas para controlar el incremento de gasto público y los posibles déficits que esto pueda ocasionar. Trichet hace hincapié en que la facilidad de depósito, donde los bancos depositan liquidez sobrante, se remunerará sólo al 0,5%.
 El presidente del banco central afirma que extenderá las inyecciones de liquidez ilimitadas con precio fijo de forma indefinida. Éstas iban a acabar en marzo. Aquí está lo que esperaba, más o menos, el mercado. Trichet dice que han empezado a estudiar la posibilidad de utilizar medidas "no estándar" para estimular el crecimiento económico (dado que los tipos se están acercando al cero y cada vez hay menos margen). Pero ha insistido en que no va a desarrollar más ese punto. Una posibilidad sería lo que se conoce como darle a la máquina de imprimir billetes, como ha hecho el Banco de Inglaterra hoy.