La inversión inmobiliaria fuera de España ya no es exclusiva de grandes patrimonios. La aparición de plataformas digitales está facilitando que el inversor particular acceda a grandes desarrollos turísticos como inversión, aprovechando el mayor potencial que existe en otros países.

Uno de los destinos que más interés está despertando es República Dominicana. El país caribeño marcó, a comienzos de febrero, su nivel de riesgo país más bajo registrado (1,46%), según el índice de JP Morgan, mientras que el Banco Mundial prevé que lidere el crecimiento del PIB en América Latina en 2026 con un avance del 4,5%. A esto se suma un récord de inversión extranjera directa de más de 5.000 millones de dólares en 2025, con un crecimiento superior al 11% interanual.

Este contexto está impulsando grandes desarrollos residenciales y turísticos en enclaves consolidados del país, donde el comprador tradicional internacional convive ahora con un nuevo perfil: el inversor que participa de la inversión sin llegar a adquirir directamente un inmueble. 

Del “comprar vivienda” al “invertir en proyectos”

El cambio no es solo geográfico, sino también cultural. Frente al modelo clásico de comprar un apartamento en el extranjero y gestionarlo, empiezan a ganar peso fórmulas de co-inversión en proyectos de desarrollo.

“Estamos viendo un cambio de mentalidad claro. Muchos ahorradores ya no buscan tener una casa en el Caribe, sino participar en proyectos profesionales con importes ajustados y sin carga de gestión”, explica el CEO de Equalice, plataforma española especializada en inversión inmobiliaria.

A través de este tipo de vehículos, los inversores pueden entrar en proyectos internacionales desde 500 euros, con tickets medios que se sitúan entre 4.000 y 8.000 euros. El perfil predominante corresponde a personas de entre 45 y 65 años, en muchos casos con experiencia limitada en inversión inmobiliaria.

La fidelidad también refleja el interés por el modelo: más de la mitad de los participantes (56%) repiten en dos o más proyectos.

Grandes desarrollos y acceso minorista

Uno de los ejemplos donde confluyen estas dinámicas es Larimar City & Resort, ambicioso desarrollo en República Dominicana impulsado por el grupo español CLERHP, especializado en ingeniería, arquitectura y desarrollo constructivo.

El proyecto ha reforzado recientemente su visibilidad internacional tras su paso por FITUR y la apertura de nuevas oficinas en España, en línea con su estrategia de conexión con el inversor europeo. 

“Los grandes desarrollos turísticos están evolucionando hacia modelos más abiertos, donde conviven promotores institucionales e inversión privada estructurada. Eso amplía la base inversora y da más profundidad a los proyectos”, señala Juan Andrés Romero, presidente de CLERHP Estructuras

En el caso de Larimar City, plataformas de coinversión han canalizado ya más de 2,5 millones de euros hacia el complejo, mostrando el interés del inversor particular por este tipo de activos.

La siguiente fase: rentas periódicas

Tras el éxito de las primeras fases de financiación, el siguiente paso apunta a productos orientados a generación de ingresos. Equalice y CLERHP  preparan nuevas fórmulas de inversión ligadas a rentas mensuales dentro del complejo, una modalidad que conecta con perfiles que priorizan flujo de caja frente a la revalorización a largo plazo.
Analistas del sector apuntan que la combinación entre economías emergentes estables, desarrollos turísticos profesionales y vehículos digitales de acceso está configurando un nuevo escenario para el inmobiliario internacional.

Más que una moda puntual, se trata de una transformación en la forma de entender la inversión inmobiliaria: menos propiedad directa y más participación estructurada en proyectos de escala, lo que genera el acceso a minoristas.