Standard & Poor's (S&P) mantiene la calificación crediticia de la eléctrica Endesa, aunque podría rebajarla como consecuencia de la estrategia de inversiones y dividendos que lleven a cabo Enel y Acciona, sus principales accionistas. "Las calificaciones de Endesa reflejan la solvencia que tiene por sí sola, pero no se la puede considerar de forma aislada de Enel y Acciona", afirma la agencia de calificación. S&P mantiene la calificación crediticia a largo plazo de Endesa en "A-" (el máximo es "AAA") y a corto plazo, en "A-2" (el máximo es "A-1"). Asimismo, la perspectiva es "negativa", lo que implica que en el futuro podría rebajar las anteriores calificaciones.
La agencia señala que las calificaciones de Endesa están respaldadas por la "sólida" posición que ocupa como la eléctrica española de mayor integración vertical. Sin embargo, afirma que esta fortaleza está en parte contrarrestada por la creciente competencia en el mercado español. S&P indica que Enel y Acciona, que controlan el 67 y el 25%, respectivamente, dirigirán el crecimiento y las inversiones de Endesa, así como sus "todavía inciertas políticas financieras y de dividendos"."Las medidas que tomen los accionistas, en función de su alcance y de su grado de riesgo, podrían afectar la calificación de Endesa", asegura la analista de S&P Ana Nogales. De este modo, la previsión "negativa" refleja los riesgos e incertidumbres continuos que afectan al futuro de la estructura financiera de Endesa y a las políticas llevadas a cabo desde el cambio de propiedad. En cuanto a la venta de activos de Endesa a E.On, que formó parte del acuerdo por el que el grupo energético alemán se retiró de la puja por la eléctrica española, S&P indica que aumentará la exposición al riesgo de la compañía en sus operaciones en América Latina. E.On pagará unos 11.800 millones de euros por Viesgo, filial de Enel en España, varios activos de Endesa en España y todos los que la eléctrica española tiene en Italia, Francia, Polonia y Turquía.