Se podría decir que Gamesa no es la típica compañía energética. Su negocio principal está a caballo entre la tecnología y la energía pero por esta última parte no hace más que recibir reveses. Los cambios regulatorios y la caída del consumo han debilitado sus cuentas y también su situación bursátil. Por ello, como muchas otras compañías españolas, Gamesa sale a buscarse las habichuelas más allá de nuestras fronteras. La expansión internacional y la apertura de negocios en mercados emergentes son sus bazas, si bien, en la renta variable todavía le queda un largo camino que andar hasta la recuperación, afirman los expertos.
Los achaques de salud de Gamesa

Recientemente Gamesa puso de manifiesto su situación con la publicación de los resultados cosechados en el primer semestre, durante el cual, la empresa que ahora preside Jorge Calvet registró un resultado neto de 8 millones, un 75% inferior al del año anterior “como consecuencia de la debilidad macroeconómica y financiera y los cambios normativos en 2009 -que han frenado la demanda global de aerogeneradores-, la ralentización del sector en España, la fuerte estacionalidad prevista para el año y la política de la compañía de alinear la fabricación con los pedidos y los planes de entrega a clientes”, justificaban desde la propia compañía. Si bien, su presidente nos declara que “esperamos una progresiva recuperación durante el segundo semestre y un repunte del crecimiento a lo largo de 2011 con ventas por encima de las de 2’’8 y márgenes superiores a los de 2009”.

Gamesa recibió un duro golpe en octubre de 2009 cuando su entonces presidente, Guillermo Ulacía, dimitió “por motivos estrictamente profesionales”. Este cambio en la parte más alta de la compañía motivó un movimiento en forma de fichas de dominó en la cotización del valor. Como observa Mariña Malvar, analista de Orey iTrade, “desde entonces se ha producido un caída libre que la ha hecho pasar desde los 16.71 euros hasta los 7.20 (mínimos) que cotiza en la actualidad”. Además, la experta comenta que “durante este periodo se han sucedido una serie amplia de recomendaciones positivas por parte de los analistas, pero nunca se han visto correspondidas por pronunciadas mejoras en la cotización del valor”.

Gamesa tampoco se libra de los daños colaterales del recorte de primas en el sector y las reformas normativas. Como observa Mariña Malvar, “la reforma de la energía fotovoltaica puede crear recelos y desincentivos a la inversión en eólicas, lo cual, le condicionará la continuación ya que su principal negocio es el desarrollo de turbinas”.

Aún así, en Gamesa no se dan por vencidos y su presidente declara como uno de sus objetivos para este 2010 “la profundización en nuestra estrategia de globalidad con apertura de nuevos mercados”. Por ello, la reciente apertura por parte de la compañía del parque eólico más grande del mundo en Tánger está en línea con sus aspiraciones. Con este negocio Gamesa tiene una ambiciosa meta: conseguir que en 2020 el 42% de toda la energía africana sea renovable y pase por este parque.

Los expertos emiten un parte bursátil crítico

Pintan bastos para Gamesa en la renta variable. La energética es la tercera compañía que más cae en lo que va de año dentro del Ibex 35 (47,08%) y Sara Pérez Frutos, directora general de Dracon Partners, le augura un futuro negro. La experta vaticina que “va a ser difícil que las cosas le vayan bien” incluso afirma que “será una de las últimas en recuperarse”. Por lo tanto, su recomendación pasa por alejarse del valor.

En cambio, Miguel Cedillo, gestor de Dif Broker, propone el valor “para entrar en corto” ya que, “por arriba no tiene fuerza para llegar a la directriz bajista y, como pierda el mínimo que marcó en los 7 euros, podría experimentar una importante caída”.

Con respecto al desarrollo del valor en bolsa, Mariña Malvar observa que “se ha desprendido de los sucesivos soportes importantes creados desde el año 2.005 y actualmente no presenta indicaciones de que su precio pueda mejorar drásticamente en un horizonte cercano más que puros repuntes circunstanciales”, si bien, “dadas las perspectivas en las que se encuadra la actividad de la empresa podríamos mantenerla en cartera como un activo con potencial de reactivarse a medio-largo plazo”.

Desde Atlas Capital también observan otros obstáculos que Gamesa debería superar para que la cotización remontara:
1) el cumplimiento del guidance depende de los mercados asiáticos y de EE.UU. y, sobre todo, en el primero la visibilidad sigue siendo negativa.
2) el incremento en competencia hace que se espere una caída en el precio de las turbinas
3) su principal competido –Vestas- no parece estar dispuesto a ceder cuota de mercado aunque eso le lleve a iniciar una guerra de precios

En la actualidad, los expertos de Orey iTrade admiten que “el horizonte de Gamesa es incierto”, si bien, la esperanza es lo último que se pierde, y “una mejora de la capacidad de solvencia del país podría reactivar un plan de incentivos de las energías renovables, lo cual, reactivaría la cotización al alza del valor”.