La OCDE ha revisado sustancialmente a la baja las previsiones de crecimiento para sus países miembros este año y más todavía para 2009 por el efecto combinado de la crisis financiera, que ha enfriado en particular el mercado inmobiliario y la escalada de las materias primas con el petróleo a la cabeza. En su informe semestral de perspectivas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) deja en un 1,8% el crecimiento esperado en 2008 para sus 30 países miembros, cinco décimas menos que en diciembre.
La corrección fue todavía más acusada para el próximo ejercicio, cuando la progresión del Producto Interior Bruto (PIB) se limitará al 1,7%, frente al 2,4% que había augurado hace seis meses. "Este escenario es el resultado conjugado de la tormenta de los mercados de capitales, del enfriamiento de los mercados de la vivienda y de la fuerte subida de las materias primas", señaló el economista jefe, Jorgen Elmeskov. Por grandes zonas, la mayor rebaja de las perspectivas corresponde a EEUU, donde la actividad este año va a estar esencialmente estancada y sólo habrá un alza del PIB del 1,2% (ocho décimas menos que en el anterior informe), que bajará de nuevo hasta el 1,1% en 2009 (1,1 puntos menos). En la eurozona, con una cifra del 1,7% este año (dos décimas menos que en diciembre) y del 1,4% el próximo (seis menos), se dejarán sentir el ajuste de las condiciones de crédito, la contracción de los ingresos en términos reales, la desaceleración de la expansión de las exportaciones y la erosión de la cuota de mercado a causa de la evaluación de la moneda única. Además, y pese a esa ganancia de valor del euro frente a otras divisas, las tensiones inflacionistas se mantendrán fuertes, de forma que la inflación se situará tanto en 2008 (3,4%) como en 2009 (2,4%) por encima del objetivo del Banco Central Europeo (BCE) del 2%, y que constituye el faro de su política monetaria. Particularmente singular y significativo es el caso de España, que sufre la mayor modificación de sus perspectivas de los grandes países de la eurozona, y que por primera vez desde la creación de la moneda única pasará a situarse por debajo de la media de este grupo. La economía española incrementará su PIB en sólo un 1,6% este año, de acuerdo con los autores del estudio, que hace seis meses estimaban un 2,5%, y la brecha se hace todavía mayor para 2009: un 1,1% comparado con un 2,4% en la previsión precedente. La OCDE considera que Japón se ha visto menos afectado por el marasmo financiero, pero como la situación de partida era peor, los ingresos de los particulares son débiles y las empresas se resisten a invertir, el crecimiento será del 1,7% en 2008 (esperaba un 1,6% en diciembre) y un 1,5% en 2009 (frente al 2%). Elmeskov hizo hincapié en el carácter duradero de las presiones inflacionistas, generadas por un aumento de demanda de los países emergentes, que explica una parte importante del encarecimiento de las materias primas, y por el fin del efecto de abaratamiento de los productos procedentes de esos países de bajos costos. Medidas compensatorias La organización instó a sus miembros a que resistan a las reivindicaciones de medidas compensatorias del encarecimiento de la energía o los alimentos, porque no serviría mas que para distorsionar el mercado y agravar aún más la tendencia, e indicó como alternativa transferencias fiscales y sociales para las personas con ingresos más bajos. Elmeskov juzgó que las rebajas fiscales en EEUU, como "parecen convenientemente selectivas y aplicadas en el buen momento, pueden aportar un apoyo necesario a la actividad", pero alertó de que los argumentos en favor de medidas de ese tipo en Europa, teniendo en cuenta la situación presupuestaria general, "son poco convincentes". Sobre la crisis financiera, la OCDE cree que lo más probable es que se haya superado "el paroxismo de la perturbación de los mercados", aunque no lo da por seguro dado el nivel de incertidumbre de la situación, y añade que aunque así fuera los efectos sobre el ciclo en razón de la desconfianza corren el riesgo de durar. A su parecer, conviene replantearse el régimen de supervisión de los mercados pero evitando "ir demasiado lejos" en la regulación de productos financieros, ya que "muchas innovaciones recientes en los mercados de capitales pueden mejorar la prosperidad cuando se aprovechan de forma apropiada".