Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, señala que los índices están teniendo un comportamiento espectacular. Destacan especialmente Brasil, pero también señala la subida del Ibex 35 y la del Nikkei. El único índice que está muy ligeramente negativo, prácticamente plano, es el Nasdaq. Por su parte, el Dow Jones sube en torno a un 0,4 %. Es decir, vuelve claramente el optimismo a los mercados.

Y destaca que tras ello hay varios factores En primer lugar, que el señor Trump ha bajado algo el tono, lo cual siempre suele venir bien a los mercados, aunque él piense lo contrario. Y, en segundo lugar, los resultados empresariales. El cuarto trimestre ha supuesto un fuerte repunte en las expectativas de beneficios, tanto en Europa como en Estados Unidos. En EE. UU. el consenso ya espera crecimientos del 13,5 %, después de que en el tercer trimestre los beneficios aumentaran un 15 %. En Europa seguimos en terreno negativo, pero en torno al -3,1 %, cuando veníamos de cifras mucho peores. 

Es cierto que hemos visto volatilidad en otros activos: metales preciosos, petróleo —con todo el tema de Irán— y también en el Bitcoin. Aquí entra en juego el llamado “efecto riqueza”. Algún medio comentaba que muchos inversores que antes se paseaban en Lamborghini gracias al bitcóin ahora podrían experimentar un efecto riqueza negativo que afecte al consumo. Veremos si eso ocurre. En cualquier caso, el Financial Times ya ha advertido que incluso en niveles de 70.000 dólares el bitcóin sigue estando sobrevalorado.

Todo esto conecta con el debate sobre los activos refugio, algo que siempre hemos criticado desde Divacons-Alphavalue. La volatilidad que hemos visto en estos activos podría trasladarse a la renta variable, especialmente una vez finalice la temporada de resultados.

El periodo posterior a la publicación de resultados suele ser más escaso en noticias y propicio para tomas de beneficios. Por ello, no descartamos ver a finales de febrero algo más de corrección y volatilidad, aunque la temática de fondo seguirá siendo la misma.

Persisten las dudas sobre el CAPEX y sobre la inteligencia artificial, aunque nosotros seguimos pensando que es una oportunidad para continuar invirtiendo. También destacaría el excelente comportamiento de metales y minería, un sector que venimos defendiendo desde junio del año pasado. Además, tenemos posiciones en utilities, con Iberdrola en telecomunicaciones, con Orange; y en construcción e infraestructuras, con compañías como Vinci o Eiffage, que lo están haciendo bastante bien.

El resto del mercado intenta encontrar su momento a través de rotaciones sectoriales. Lo hemos visto, por ejemplo, en el sector lujo, con resultados como los de Kering o en el sector del automóvil, donde el profit warning de Stellantis confirma algo que llevamos tiempo diciendo: es un sector que está sufriendo, que seguirá sufriendo y donde, más allá de algún rebote puntual, no vemos catalizadores claros.

Y señala que sigue convencido de que la IA, la inteligencia artificial, es el futuro. El impacto en productividad será enorme y la diferencia entre la inversión en Estados Unidos y en el resto del mundo es abismal. Estas compañías liderarán la nueva revolución tecnológica. Puede que las medianas compañías o Europa se queden rezagadas, y China aún no se atreva a invertir con la misma fuerza, pero cada recorte en compañías como Palantir, Alphabet-A, Amazon o Microsoft es, en nuestra opinión, una oportunidad.