La bolsa española arranca el día prácticamente plano, con recortes del 0,07 por ciento, hasta los 14.295 puntos, tras el cierre en negativo de Wall Street –propiciado por el descenso en la venta de viviendas de segunda mano en EE.UU en el mes de julio-. La volatilidad y la indefinición toman las riendas del mercado que “sigue calibrando los efectos” de la crisis crediticia en EE.UU y digiriendo las palabras del presidente del BCE, Jean Claude Trichet, quien no ha despejado las dudas sobre si habrá o no subida de tipos en septiembre. Tanto Londres como Frankfurt y París comienzan el día en negativo, con los retrocesos más abultados para el principal indicador galo, a la baja un 0,3 por ciento.
El mercado sigue inmerso en la incertidumbre sobre el verdadero impacto de la crisis de las hipotecas de alto riesgo y las últimas palabras del presidente de la FED, no han servido para aclarar las cosas. Como consecuencia, los inversores siguen a la espera de “señales” y eso se traduce en indefinición. Las únicas “pistas” que conoceremos este martes llegarán de la mano del indice IFO alemán de confianza empresarial y de la publicación en EE.UU de las actas de la última reunión de la FED estadounidense. Ana Rafels, analista de Bolsacash recomienda ser muy prudentes en este momento del mercado, no tomar posiciones e incluso "aprovechar cualquier rebote para deshacerlas". Eso sí, para inversores más arriesgados, considera que los 14.200 puntos serían un nivel apropiado para realizar "algunas compras selectivas, siempre con un stop limitado".