El principal monitor mundial de la energía prepara una pronunciada revisión a la baja en sus previsiones del suministro de crudo. El cambio refleja el mayor pesimismo respecto a si las petroleras serán capaces de satisfacer el auge en la demanda de petróleo. La Agencia Internacional de Energía, organismo con sede en París, está en la mitad de un gran estudio sobre la condición en la que se encuentran los yacimientos petrolíferos más importantes del mundo. Sus conclusiones no se harán públicas hasta noviembre, pero el mensaje de fondo ya parece claro: los suministros futuros de petróleo podrían ser mucho más escasos de lo que se creía hasta ahora.
La AIE ha previsto durante varios años que las reservas de petróleo crecerán modestamente para adaptarse al aumento de la demanda, alcanzando los 116 millones de barriles al día para 2030, frente a los 87 millones actuales. Ahora, no obstante, la agencia está preocupada de que el desgaste de los yacimientos y la falta de inversión hagan que las compañías pasen apuros para superar los 100 millones de barriles diarios en las próximas dos décadas. "Las inversiones petroleras necesarias pueden ser mucho, mucho más altas de lo que supone la gente", dijo Fatih Birol, economista jefe de la AIE quien encabeza el estudio. Los pronósticos de la institución son ampliamente seguidos por la industria, Wall Street y los países productores, de modo que las malas noticias podrían poner los nervios de punta a un mercado ya bastante desconcertado por precios que superan los 134 el barril, el doble de hace un año. "Esto es muy importante porque la AIE es tratada como el único guardián independiente serio de los datos energéticos y pronósticos del mundo", dijo Edward Morse, economista jefe de Lehman Brothers Holdings Inc. Según él, el estudio podría servir "de estímulo" para una mayor transparencia dentro de una industria conocida por su profundo secretismo. La AIE actúa como contrapeso a las posturas de la OPEP La AIE monitorea los mercados energéticos de los 26 economías más desarrolladas, incluyendo Estados Unidos, Japón y Europa. Su papel consiste en actuar como un contrapeso en el mercado a las posturas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Es probable que el respaldo de la AIE a un estudio pesimista acerca del suministro petrolero sea interpretado por la OPEP como un nuevo llamamiento para bombear más crudo al mercado. Las conclusiones del estudio, sin embargo, no son definitivas. Algunos grandes productores, como Venezuela, Irán y China, no han colaborado y otros, como Arabia Saudí, consideran las cifras de producción de sus pozos como auténticos secretos de Estado, por lo que no está claro cuán específico fue su aporte. De todas maneras, las revelaciones del estudio coinciden con el pesimismo que reina en gran parte del sector, articulado por varios ejecutivos de las grandes petroleras. En los últimos meses, varias firmas de Wall Street han revisado al alza sus previsiones de los precios del petróleo. Hace poco, Goldman Sachs Group Inc. acaparó titulares al predecir que el precio del crudo podría alcanzar los US$140 próximamente y rondar los US$200 por barril el próximo año. Precios tan altos ejercerían una presión muy fuerte sobre una economía mundial que ya es presa de varias tensiones. El estudio representa un brusco cambio de dirección para la agencia. Tradicionalmente, la AIE se concentraba sobre todo en evaluar la demanda futura y luego analizaba cuánto podían producir los países que no eran miembros de la OPEP para satisfacer esa demanda. Se presumía que cualquier brecha sería cerrada por grandes productores de la OPEP, como Arabia Saudí, Irán o Kuwait. Analistas de la AIE en París también temen que la falta de inversiones en muchos países de la OPEP, junto con la escasez de incentivos para impulsar el bombeo, plantean serias dudas sobre cuánto expandirá el cartel su producción. Mientras tanto, los grandes productores que no pertenecen a la OPEP, como México, Estados Unidos y Rusia, ven cómo su producción va decayendo y sus panoramas de inversión parecen inciertos. "Somos de la opinión de que el público no es consciente de la importancia que tiene la tasa de declive de los campos existentes en el equilibrio del suministro energético, y que esa tasa se acelerará en el futuro", dijo Birol, el director del estudio de la AIE. Los detractores de la AIE elogian el estudio, pero también dicen que la revisión a la baja de sus pronósticos a largo plazo debería haber ocurrido hace bastante tiempo. La agencia no anticipó muchos de los grandes acontecimientos en el sector energético de los últimos años, como el auge en la demanda china en 2004 y los disparatados precios de este año. "La AIE siempre ha sentido presiones políticas", afirma el analista londinense Chris Skrebowski. "En este caso, creo que no quieren dejar duda de que enfrentamos una situación difícil."