El precio del petróleo se disparó este jueves a un máximo por encima de los 135 dólares por barril, extendiendo su escalada este mes a casi un 20 por ciento, tras una caída en los niveles de los inventarios de crudo en Estados Unidos y la debilidad del dólar. La subida en los precios, que han registrado récords en 10 de las últimas 14 sesiones, ha hecho sonar las alarmas en todo el mundo, aunque la OPEP sigue sosteniendo que los mercados están bien abastecidos y que los precios están más allá de su control.
Los contratos de crudo estadounidense a julio extendieron su subida de más de cuatro dólares del miércoles y alcanzaron un máximo a 135,04 dólares el jueves. En lo que va de año acumula de una ganancia de más del 40 por ciento. Los datos semanales del Gobierno estadounidense mostraron que las existencias de crudo cayeron la semana pasada en 5,4 millones de barriles a 320,4 millones de barriles. Los inventarios de gasolina descendieron 800.000 barriles y los suministros de destilados, que incluyen combustible para calefacción y diésel, aumentaron 700.000 barriles, por debajo de las expectativas de los analistas, que esperaban un incremento de 1,3 millones de barriles. Pese al incremento, el nivel de destilados se mantiene un 12 por ciento por debajo del nivel del año pasado