El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs está a punto de finalizar un plan para rescatar y reestructurar un vehículo de inversión estructurada de 7.000 millones de dólares (4.510 millones de euros), gestionado anteriormente por el fondo de alto riesgo británico Cheyne Capital. Ese rescate sería la primera de una serie de operaciones de reestructuración de ese tipo de vehículos cuyos activos totales ascenderían a 18.000 millones de dólares (11.606 millones de euros), según adelanta hoy el británico Financial Times (FT). El diario, que no cita fuente alguna, afirma que el rescate, el primero de este tipo para un SIV en quiebra, podría suponer una nueva etapa en la crisis crediticia mundial.
El vehículo de inversión pasó a ser administrado por Deloitte & Touche el pasado otoño después de que se derrumbara el valor de sus activos, especialmente el de los valores respaldados por hipotecas. Según señala el diario, el acuerdo de rescate, que se produce después de diez meses de negociaciones, requerirá que los administradores organicen una subasta por los activos de Cheyne Capital a fin de establecer un precio "transparente" para ellos. Una vez que se haya establecido el precio de los activos, Goldman Sachs creará un nuevo vehículo fuera de su balance para comprarlos. Distintas opciones El plan ofrecerá varias opciones a los actuales acreedores, entre ellas, la de reinvertir en el nuevo vehículo. Goldman Sachs desea también rescatar otros dos SIV anteriormente gestionados por fondos de alto riesgo, como son Golden Key y Mainsail, así como Whistlejacket y Rhinebridge, gestionados por Standard Chartered Bank y IKB Bank, respectivamente. En todos los casos, el banco de inversión estudia aplicar un plan de reestructuración similar al del Cheyne Capital.