El gobierno estadounidense aceleró una alianza entre Chrysler  y Fiat pese a las preocupaciones de Chrysler sobre la salud financiera de Fiat y su disposición a compartir su tecnología, según correos electrónicos internos de la compañía.  Los emails muestran que Fiat ignoró solicitudes de documentos y trató de cambiar los términos del contrato en las etapas finales de la negociación. En cierto punto un asesor de Chrysler dijo que el acuerdo corría el riesgo de verse como si la automotriz estadounidense y el Departamento del Tesoro de ese país, que ayudó a forjar el acuerdo, "mantuvieran relaciones con un socio de dudosa reputación". En otro mensaje, un funcionario se refiere al Tesoro como "Dios".  Los documentos, presentados ante la corte de Nueva York que maneja el proceso de bancarrota de Chrysler, proveen una ventana a los tensos debates que le dieron forma a los últimos días de Chrysler, mientras trataba de encontrar un comprador.