La inmobiliaria Aisa renegocia 210 millones de euros de deuda bancaria y espera volver a cotizar en breve, según ha manifestado hoy su presidente, Genís Marfá, en un encuentro con la prensa tras la junta de accionistas que se ha celebrado en Barcelona. Marfá ha explicado en la junta que ha encargado la negociación de la deuda a Ahorro Corporación y que desea que la misma se lleve a cabo lo antes posible. También ha detallado ante los accionistas que este plan de renegociación cuenta con el respaldo de Cajasur, entidad que, ha dicho, "nos ha manifestado su apoyo por escrito en una carta".
Tras la rueda de prensa, Marfá ha explicado que ahora ya ha remitido a los auditores el auto en el que se desestimaba la petición de llevar a Aisa a concurso y espera que con las nuevas noticias de refinanciación de la deuda "el auditor pueda pronunciarse sobre las cuentas y la compañía vuelva a cotizar". La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendió la cotización del valor indefinidamente hasta que se clarifique la postura del auditor. La compañía dice que es solvente Marfá ha afrontado una junta difícil y ha jugado su mejor carta: el auto del juzgado mercantil número cinco defendiendo la solvencia de la compañía y asegurando que no ha de ir a concurso -el equivalente a la antigua suspensión de pagos-, tal y como le reclamaba la aseguradora Asefa. Sin embargo, lo ha hecho solo porque los consejeros que han dejado la compañía no estaban y tampoco los representantes de la familia Peña, los segundos accionistas en importancia después del propio Marfá. Según Marfá, "Juan Peña está en este momento negociando con un futuro inversor interesado en entrar en el capital de la compañía" y ha asegurado que "los consejeros se fueron por motivos personales, no hubo una fuga de consejeros, sino un cúmulo de circunstancias" y justifica que no se haya renovado el consejo a la espera de que se clarifique si finalmente entra un socio inversor. Nueva estrategia Genís Marfá ha asegurado que la estrategia de su grupo pasa por reducir costes -ajustando personal- y acelerar la gestión de suelo, tal y como ya está haciendo con el que el grupo Aisa tiene en Málaga. Sin embargo las críticas han sido pocas pero contundentes entre los accionistas, los cuales, a pesar de todo, han reconocido que Marfá no ha vendido sus acciones y se ha quedado "al timón", en palabras de uno de ellos. Los minoritarios han criticado la gestión de Marfá y le han pedido o que se marche o que nombre a un consejero delegado para gestionar la sociedad, como ha hecho Josep de Marfá. Por su parte, Carles Coma le ha criticado al presidente de Aisa: "su plan no es viable en los próximos dos años que nos esperan, eso es imposible, a lo mejor no podemos tirar adelante". Xavier Savi por su parte le ha recriminado que "el tiempo le ha puesto en su sitio. El consejo de administración ha desaparecido en bloque y el director general, Manuel Balcells, ha dejado la compañía", y ha puesto en duda las operaciones de Aisa con Nozar o la compra del principal activo del grupo: más de 2 millones de metros cuadrados en Zaragoza que el propio Marfá ha reconocido que han pasado de estar valorados en 600 millones a sólo 220 millones por el cambio en la Ley de Suelo. "Hemos superado todos los problemas con nota y esto hace presagiar que también podremos afrontar los problemas futuros", ha asegurado el presidente de Aisa. Con el 66% del capital representado, la junta ha aprobado por mayoría, pero no por unanimidad, la totalidad de las cuentas anuales y el resto de puntos del orden del día, entre ellos la renovación por un año de la firma BDO, pese a que esta no se quiso pronunciar sobre las cuentas de 2007, con 138 millones de pérdidas, y expresó incertidumbres y salvedades.