Manuel López Torrents es periodista económico, titulado por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido su profesión en medios como El Boletín, El Economista, El Confidencial, Negocio & Estilo de Vida, Vozpópuli, La Política Online (Argentina-México) y Estrategias de Inversión.
Además, ha sido colaborador en Mi Cartera de Inversión, Onda Cero, Libertad Digital TV, Gestiona Radio, Invertia, Radio Cooperativa (Chile), America Economía (Chile), Cuarto Poder y 8 TV Mediterráneo. Fue promotor y fundador del Spain Investors Day y es autor de De la Bolsa a la Gloria (Ediciones Destino, 2013).
La tentación es demasiado grande como para que la política la ignore. Los políticos se mueren de ganar de hincar el diente en el botín del ahorro, pero se han dado cuenta de que atacar las plusvalías no sólo es una medida controvertida, es que es casi inaplicable y con unas consecuencias terribles. Veremos dónde llega todo esto, pero de momento, parece que echan el freno.
Europa tiene una extraña capacidad para complicarse la vida cuando las cosas funcionan razonablemente bien. Lo hemos visto en energía, en política industrial, en estrategia geopolítica. Ahora, empieza a verse también en el terreno fiscal, en uno de los países que durante décadas fue referencia de pragmatismo económico: Países Bajos. Ha tomado la medida con la que se relamen algunos, desde hace tiempo.
Se habla mucho de que hay “burbuja de deuda”, pero la que realmente existe es la burbuja del Estado, que lo quiere todo de nosotros, vía impuestos e inflación, a cambio de asegurarnos teóricamente los "derechos". Pero en el lado contrario, existen figuras que pregonan lo contrario, un cambio de paradigma total, de libertad, descentralización y no sometimiento. Es decir, rebeldía. Pese a ser detestados por los poderes públicos, son saludados con euforia por los mercados.
Durante décadas se ha hablado de poderes en la sombra. De grandes familias, de dinastías financieras, de influencias que supuestamente estaban por encima de los Estados, moviendo los hilos. Rothschild, Rockefeller, Soros, el club Bilderberg, la masonería… nombres recurrentes en el imaginario colectivo. Pero siempre había un límite claro: operaban dentro del sistema estatal, dependían de él y jugaban en su mismo terreno. Eso ha cambiado.
Hay una palabra a la que se aferran desesperadamente tanto políticos como una parte altísima de la población, sin importar sus consecuencias. Y nuestra academia de la lengua la define, además, erróneamente.
Se ha celebrado un nuevo Foro de Davos. El espectáculo ha sido, una vez más, obsceno. Aviones privados aterrizando en cadena, hoteles blindados, comparecencias solemnes, tótems woke cada vez más lamentables (the winner, Alex Soros, madre mía) y un discurso (ya no tan) único: más control, más supervisión, más “transformación” desde arriba. Todo ello envuelto en una liturgia que nunca es económica, es ideológica. Totalmente anti libertad.
En Estrategias de Inversión celebramos un debate sobre Venezuela y su futuro económico, con Juan Nagel, Director Académico del ESE Business School, Universidad de los Andes (Santiago, Chile) y ex fundador de Caracas Chronicles, Simon Pedro Deffendini, profesor en la universidad Carlos III, Universidad Europea, Carlos Arenas, economista jefe de Estrategias de Inversión y Manuel López Torrents.
El economista José Carlos Díez alerta de que el mayor riesgo del momento no es tanto el volumen de deuda como la creciente complacencia de los mercados. Con una emisión récord de deuda corporativa en Estados Unidos, impulsada por la inversión en tecnología e inteligencia artificial, Díez advierte de que el sistema financiero vive un “amor al riesgo” sin precedentes. En esta entrevista analiza los paralelismos con burbujas pasadas, la fragilidad de los refugios tradicionales, la situación de las finanzas públicas españolas y los retos económicos y sociales que plantea la transición tecnológica.
Todo el mundo sabe insultar a Elon Musk, aunque prácticamente nadie puede definirlo porque no le entienden. ¿Quién es en realidad? ¿Alguien es capaz de definir su actividad profesional con un sustantivo? ¿Cuál es su profesión? ¿Es un empresario? ¿Un emprendedor? ¿Un diseñador de arquitecturas? ¿Un visionario? ¿Un genio? ¿Un zascandil de los mercados?
Hay una persona que ha diseñado un modelo de país cuya financiación no esté basada en las rentas sobre el trabajo. De momento está lejos, pero lo ha plasmado en una ley. Suena a provocación, incluso a chiste político… pero Europa quería eso no hace tanto.