Manuel López Torrents es periodista económico, titulado por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido su profesión en medios como El Boletín, El Economista, El Confidencial, Negocio & Estilo de Vida, Vozpópuli, La Política Online (Argentina-México) y Estrategias de Inversión.
Además, ha sido colaborador en Mi Cartera de Inversión, Onda Cero, Libertad Digital TV, Gestiona Radio, Invertia, Radio Cooperativa (Chile), America Economía (Chile), Cuarto Poder y 8 TV Mediterráneo. Fue promotor y fundador del Spain Investors Day y es autor de De la Bolsa a la Gloria (Ediciones Destino, 2013).
Todo el mundo sabe insultar a Elon Musk, aunque prácticamente nadie puede definirlo porque no le entienden. ¿Quién es en realidad? ¿Alguien es capaz de definir su actividad profesional con un sustantivo? ¿Cuál es su profesión? ¿Es un empresario? ¿Un emprendedor? ¿Un diseñador de arquitecturas? ¿Un visionario? ¿Un genio? ¿Un zascandil de los mercados?
Hay una persona que ha diseñado un modelo de país cuya financiación no esté basada en las rentas sobre el trabajo. De momento está lejos, pero lo ha plasmado en una ley. Suena a provocación, incluso a chiste político… pero Europa quería eso no hace tanto.
La CEE era la Comunidad Económica Europea, por encima de todo un marco de mercado común. De libre mercado. De prosperidad y crecimiento. Era el crisol de las democracias, la referencia global, por cuanto reflejaba la irrupción del mayor avance humano: la clase media. Sí, en EE UU también había una sociedad pujante, pero carente del seniority europeo. Hoy, ha mutado en una comunidad Extractiva.
El ser humano es gregario y no especialmente inteligente, por lo que suele despistarse con el ruido y perder de vista las cuestiones importantes. Eso lo saben bien quienes manipulan. Pero hay decisiones —pocas— que cambian de verdad nuestras vidas.
Cada cierto tiempo, se deja escuchar la frase “hay que recuperar al inversor minorista” y lo cierto es que en los últimos tiempos hay bastantes informes a este respecto. Letta, Draghi, OCDE o BME, han puesto, negro sobre blanco, la importancia de los mercados de capitales y la necesidad de que el minoritario vuelva a él. Todo muy loable, en teoría.
La política es economía y bien vale recordarlo en este espacio, como hacemos a menudo. Y bueno es traerlo a colación en el cuadragésimo séptimo aniversario que hoy se celebra porque nuestra Carta Magna tiene mucho que ver con la economía.
Es la única partida del ahorro financiero de las familias que baja. Una pena, porque eso refleja el decrecimiento estructural, fruto de la inflación y el súper control estatal.
Todas las semanas hay una nueva molestia al ciudadano, al que obligan a vivir pendiente del estado híper regulatorio. Y confiscatorio, porque no sólo el tiempo es dinero, sino que cada genialidad del Ejecutivo nos mete mano en el bolsillo. En el plano macro, tenemos la híper fiscalidad, pero si se bajan peldaños, sufrimos la economía del micro-incordio.
Los fondos europeos son un maná. Un regalo del cielo. Solo que los pagamos nosotros mismos: los devolveremos con más impuestos e inflación. Al menos, habrán servido para crear proyectos productivos… oh, espera, que en España ni se han entregado.
La verdad es que no por inesperada deja de ser muy decepcionante la victoria del nuevo alcalde de Nueva York, la ciudad más importante del mundo con la principal Bolsa del globo. Zohran Mamdani, otro chaval de discurso populista y rápido gatillo anti capitalista.