Los fondos indexados son fondos de inversión y funcionan exactamente igual que los fondos de gestión activa, ya que al final del día tienen un valor nominal de las participaciones que integran el fondo, está compuesto por una serie de valores (de renta fija, derivados o renta variable) que integran la cartera. Son también, lo que generalmente vemos tanto en la CNMV o en Inverco, IIC (que corresponde a Instituciones de Inversión Colectiva), y al igual que los fondos de gestión activa SON TRASPASABLES, mientras que los ETFs no lo son, y es una gran ventaja fiscal.

A diferencia de los fondos de gestión activa (que buscan batir al índice o índices de referencia), los fondos indexados siguen una estrategia de inversión única, que es la de replicar un índice de referencia, ofreciendo rentabilidades parecidas, dando acceso a cientos de acciones de un índice que de otra manera sería muy difícil para un pequeño inversor.

Por lo tanto, ofrecen diversificación a bajo coste. Tento los fondos indexados como los ETFs son gestionados pasivamente (aunque hay algunos ETFs de gestión activa, pero lo dejaremos para otro momento), lo que significa que las decisiones de inversión están basadas en el índice, y prácticamente mediante un algoritmo se automatiza la compra o venta para replicar las ponderaciones del índice. En cambio, en los fondos de gestión activa interviene un gestor que, a través de su análisis, a sus visitas a empresas, y basado en sus lineamientos de inversión toma decisiones de comprar o vender, y no es solo una máquina sino ya entran más elementos y por ello tiende a incurrir en mayores costes para el inversor y se denominan ratio de gastos totales o TER (total expense ratio). Este ratio debe ser incluido en las fichas de producto y DFI, y tiende a ser significativamente menor. Por ejemplo, en 2018 el promedio anual del TER en fondos pasivos fue del 0,15%, mientras que el de los fondos gestionados activamente fue en torno al 0,7%.

Debido a estos bajos ratios de gastos, a largo plazo tienden a superar la rentabilidad de los fondos activos. Lo que si, es que estos fondos indexados seguirán los altibajos del índice que repliquen, mientras que los fondos activos pueden reducir peso en algún sector, compañía o región que vean con dificultades, con lo que pueden tener mejores resultados de corto plazo.

¿Entonces, en que se diferencian con los ETFs?

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  • La mayor es que los ETFs se negocian durante todo el día, al igual que las acciones, mientras que los fondos indexados se pueden comprar o vender solo por le precio establecido al final del día de negociación. Aunque este puede no ser un problema para los inversores a largo plazo.
  • La inversión mínima de los ETFs en general es más baja que la de los fondos indexados. Incluso en ETFs se puede comprar una sola acción, mientras que hay algunos fondos indexados donde la inversión mínima puede ir desde 2.500 euros.
  • Como ya comentamos, los fondos indexados son traspasables. Es decir, si usted quiere cambiar de un fondo a otro (sea o no indexable) no es necesario que lo venda y con ese dinero comprar el otro, sino que simplemente tiene que decir en su banco o donde realice sus operaciones que quiere traspasarlo, y excepto

¿Cuál escojo entonces?

Esta respuesta solo usted la puede tener. Depende de su horizonte temporal, aunque siempre hemos considerado que hay que dejar que las inversiones “maduren” un tiempo prudencial. Por tanto, si usted es de los que consideran que invierte para estar al menos 3 años, tendrá que considerar los costes; que la temática o tendencia en la que quiere invertir exista tanto en ETF o en indexados, o incluso en gestión activa; si lo que quiere es hacer trading pues definitivamente el ETF le dará ese beneficio de comprarlo y venderlo como una acción, varias veces incluso en un día.

Sin embargo, si de algo le ayuda Warren Buffet, uno de los grandes exponentes del value investing y fiel defensor de la gestión activa, comentó en CNN que hay que invertir en fondos indexados para la jubilación. En una de sus cartas a los accionistas de Berkshire Hathaway  explicaba la conveniencia de estos fondos, diciendo que el inversor particular no debe elegir a las acciones ganadoras, sino adquirir una parte representativa de las empresas que están obligadas a hacerlo bien en su conjunto. Además, ha dicho que cuando muera, el fiduciario que se encargue de gestionar esa herencia invertirá 10% en bonos gubernamentales a corto plazo y el 90% en un fondo indexado del S&P 500 de bajo coste.

Y si lo dice Warren Buffet por algo será . . .