El mercado norteamericano ha experimentado una subida tras la victoria de Trump que la mayoría de los analistas no se esperaba. Hasta el punto de cosechar nuevos máximos históricos. Sin embargo, la clave está en ver en cuánto más puede durar ese movimiento y si les queda poco camino por andar.
 
Los selectivos de referencia de Wall Street han desempeñado una actuación sobresaliente en las últimas sesiones. Desde los comicios del pasado 8 de noviembre no han parado de revalorizarse hasta que el S&P 500, sin ir más lejos, sobrepasara la barrera de los 2.210 puntos. Algo que parecía prácticamente impensable meses atrás cuando ya se hablaba de que se pudiera producir una corrección en caso de que el candidato republicano se alzase triunfador.

Sin embargo ha sucedido directamente lo contrario. En las últimas semanas el índice de referencia de la bolsa estadounidense se ha recuperado más de un 6%. En concreto, desde los mínimos del pasado 4 de noviembre. Un movimiento al que ha acompañado también el Dow Jones, con un aumento hasta superar la cota estratosférica de los 19.000 puntos.

Por el contrario, lo que el inversor quiere observar es hasta dónde puede ensancharse este movimiento y si le queda hueco para subir. En este sentido, tal y como exponen los analistas que trabajan para Business Insider, si atendemos a la evolución media del S&P 500 a lo largo de la historia aún quedaría potencial de subida. Principalmente porque en promedio cuando más revalorizaciones se producen es cuando nos acercamos al cierre del ejercicio.

S&P 500 histórico


De mantenerse los patrones que se han producido en años anteriores, durante las próximas semanas podríamos asistir a más incrementos de los principales índices del mercado norteamericano.  Es innegable que ahora nos acercamos a lo que tradicionalmente es un período estacional fuerte para la renta variable.

Lo que se denomina el “Santa Rally” para algunos inversores, es un período que se define por volúmenes reducidos, volatilidad reducida y, en muchos casos, ganancias de mercado. A menudo es alimentado por la compra en la premisa de que otros harán lo mismo. Si esto se refleja en el precio de las acciones en las próximas semanas, sugiere que habrá la consecución de nuevos máximos históricos antes de que termine el ejercicio.