La escalada de los precios del crudo parece no cesar en los últimos meses y a nadie se le escapa que no sólo repercutirá en la economía a una gran escala, sino que finalmente también el pequeño consumidor verá la suya afectada. La oscilación del precio del petróleo marca en la actualidad la dirección de la economía y nuestro bolsillo acaba por resentirse si el crudo sube.
El petróleo es la principal fuente de energía y representa el 40% del total. Son muchos los productos que la economía moderna obtiene del él y además cada vez es mayor la población que basa su economía en el crudo. Se añade a ello que los mayores países consumidores de petróleo no se corresponden con los principales productores con reservas. Esto hace que la inestabilidad y la volatilidad sean enormes, ya que el suministro depende de factores geopolíticos y del estado de las relaciones internacionales entre exportadores y compradores. Otro de los factores que genera incertidumbre de cara al futuro es la posibilidad de que las reservas se agoten. Algo no muy descabellado para algunos expertos que ven como los descubrimientos de nuevos yacimientos crecen a un ritmo menor que el de consumo. Sin embargo, otros expertos, más optimistas, pronostican bajadas del precio del barril hasta los 50 dólares en los próximos años. Para José Luís Martínez Campuzano, Estratega de Citigroup, “el futuro dependerá de la oferta, en un contexto de moderación de la demanda”.