En nuestro anterior artículo, publicado en los primeros días del mes de enero, hablábamos de la gran volatilidad con la que los mercados financieros y especialmente las bolsas, habían vivido las últimas semanas de 2014 y la previsión de de ésta se mantuviera.

En aquel momento, teníamos por delante los temores asociados al proceso político griego, (con el país pendiente de unos inciertos resultados electorales), un recrudecido conflicto geopolítico en Ucrania y unos precios del petróleo en pleno desplome, (arrastrando en su caída a los de otras materias primas y a las cotizaciones de las empresas energéticas a nivel mundial), entre otras cuestiones. Sin embargo, el mensaje final que dábamos, era de optimismo.

Unas semanas después, vemos de nuevo a buena parte de los mercados en máximos o muy cerca de ellos y eso a pesar de que no solamente no se han aclarado ninguno de aquellos aspectos desestabilizadores que mencionábamos, sino que durante este período, situaciones como la de Grecia aparentemente fueron a peor por momentos. Incluso puede llamar la atención que los índices de volatilidad hayan retornado a niveles muy bajos teniendo en cuenta que otro elemento de riesgo en Europa ha repuntado también: la tregua en Ucrania parece cada día más frágil. Podemos confirmar que nuestros clientes en productos derivados han percibido el descenso en la volatilidad y hemos visto como los volúmenes de la operativa en Futuros y CFDs de Índices y Materias Primas, especialmente en el petróleo, se ha visto incrementado en las últimas semanas.

¿Qué ha ocurrido para explicar esta situación? ¿Por qué no hay tanto temor ahora en los mercados a una ruptura en las negociaciones con Grecia, en una hipotética salida del país heleno de la Eurozona?

Por momentos los mercados han percibido que el efecto “contagio” de una salida de Grecia del euro sería muy limitado, primero por la menor exposición privada a la deuda griega, y evidentemente por el escaso peso de la economía griega en el conjunto de la Eurozona. En la periferia el impacto también sería menor por los mecanismos puestos en marcha, como el MEDE o la Unión Bancaria.

Evidentemente, la noticia que se conoció el viernes, con la sesión europea ya cerrada, referida al acuerdo finalmente alcanzado entre el Eurogrupo y Grecia, prorrogando en cuatro meses el actual rescate, ha terminado por neutralizar el riesgo de una crisis financiera inminente en Grecia. En este acuerdo el gobierno griego acepta la práctica totalidad de exigencias del Eurogrupo con dos matices: se contempla la posibilidad de reducir el objetivo de superávit primario para este año, (desde el 3% previsto), y se permite a Grecia presentar sus propias medidas de ajuste, que las instituciones componentes de la Troika deberán examinar a partir de hoy para determinar esta misma semana si son compatibles con el cumplimiento de las condiciones y objetivos del rescate.

Para los países periféricos, y especialmente para España, también observamos que los mercados podrían relajar su percepción de “riesgo político” caso de que Syriza – partido al que se asemeja en nuestro país con Podemos – siga bajando “su tono” y vaya cediendo a las peticiones que se le vienen haciendo desde la Comisión Europea, desde el Eurogrupo y desde el BCE. Sus argumentos se van a ver muy debilitados cara a sus electores (y a los de otros partidos cercanos a sus tesis) y su incidencia desestabilizadora en el conjunto de Europa se percibirá menor.

Sin embargo, la cuestión griega sigue aún lejos de estar resuelta y previsiblemente volverá al primer plano en los próximos meses, incluso si las instituciones dan el visto bueno genérico esta semana a las propuestas fiscales de Grecia. Además de tener que resolverse aún el problema de cómo se financiará el país en marzo (el acuerdo no contempla pagos al menos hasta abril, cuando se haya verificado que se cumplen las condiciones), la gran contradicción entre el acuerdo alcanzado y el programa electoral de Syriza plantea un elevado riesgo de que en próximas semanas acabe habiendo en Grecia novedades políticas importantes, como la celebración de un referéndum, la convocatoria de elecciones anticipadas o la formación de un gobierno de concentración.

Hay otros aspectos que en los últimos días han contribuido también a que los principales índices se encuentren en zonas de máximos. Por ejemplo, en Europa se vuelve a percibir que la recuperación económica puede estar en puertas, después de un final de año con muchas dudas. Las compañías, además de dar a conocer sus resultados del cuarto trimestre, también han ofrecido mejores perspectivas para 2015. Euro y petróleo baratos parecen buenos argumentos para pensar en la obtención de mejores resultados, todo ello en un entorno de tipos de interés baratos y de un aluvión de liquidez en cuanto comience el QE europeo.

Mientras, al otro lado del Atlántico, los últimos datos parecen vislumbrar cierta debilidad, aunque de fondo, su economía continúe mostrando fortaleza. A diferencia de lo que está ocurriendo en Europa, las empresas americanas están temerosas ante un dólar fuerte y sus guías para 2015 están siendo más bien modestas. Aunque no creemos que esto finalmente ocurra, algunos agentes del mercado contemplan que la Fed retrase más allá del segundo semestre la subida de los tipos de referencia… y claro, eso es bueno para la renta variable, llevando a los principales índices americanos a cotizar de nuevo en máximos.

Personalmente, de todos los factores desestabilizadores de los mercados, el que más nos preocupa es el conflicto en Ucrania. No podemos olvidarnos que su estallido y la aplicación de las sanciones a Rusia, alejaron más que el asunto griego, o que la incierta recuperación de la actividad económica en Europa a las bolsas de sus niveles de máximos el pasado mes de septiembre. Caso de llegarse a una solución, podríamos pensar que sería el definitivo catalizador que hiciera despegar a las bolsas del Viejo Continente.

En cualquier caso, nuestra apuesta de fondo se mantiene positiva para la renta variable europea este año. Nuestros clientes en Interdin.com muestran un mayor interés del habitual por operar tanto en CFDs de acciones de los blue chips españoles y europeos, como en los principales futuros y CFDs de Índices europeos.