¿Cómo valora los resultados obtenidos en 2025?
2025 ha sido un año especialmente complejo para el sector energético, especialmente en Iberia, marcado por episodios como el apagón que afectó al sistema. A pesar de este contexto, estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos, ya que demuestran que nuestro modelo de negocio sigue siendo recurrente y resiliente ante distintas circunstancias del sector.
Un año más, y ya son tres consecutivos, hemos logrado resultados sólidos. Nuestro EBITDA se ha situado en 115 millones de euros. Seguimos apostando por reforzar la solidez de nuestro modelo de negocio, centrado en la disciplina financiera y en una gestión prudente del riesgo, lo que nos permite mantener una senda de crecimiento sostenible.
El EBITDA 2025 se mantiene estable respecto a 2024. ¿Cómo desglosaría el EBITDA entre generación, comercialización y nuevas líneas de negocio?
Tal y como hemos publicado, nuestras dos principales líneas de negocio —comercialización y generación— han sido las que han contribuido al EBITDA de 2025. En concreto, la comercialización ha aportado el 89% del EBITDA, mientras que la generación ha representado el 11%. Ese es, a día de hoy, el peso relativo de cada una de estas áreas dentro del grupo.
Por su parte, las nuevas líneas de negocio que presentamos en nuestro plan estratégico el pasado noviembre están llamadas a ganar relevancia en los próximos años. Nuestra previsión es que, de cara a 2030, puedan aportar un incremento adicional del EBITDA de entre el 11% y el 13%.
En este sentido, vamos a seguir centrando nuestros esfuerzos en nuestra actividad principal, la comercialización de electricidad y gas en los distintos países europeos en los que operamos, al tiempo que continuamos impulsando el crecimiento en generación y desarrollando estas nuevas líneas de negocio.
Han mantenido el ratio DFN/EBITDA por debajo de 3x. ¿Cuál consideran que es el rango óptimo a medio plazo?
Dentro de nuestra disciplina financiera, el ratio de deuda financiera neta sobre EBITDA se mantiene siempre por debajo de tres veces. En el cierre de 2025 lo hemos situado en 2,3 veces, frente a las 1,9 veces registradas el año anterior.
Para nosotros es un indicador clave y mantenerlo por debajo de tres veces es un principio fundamental de nuestra gestión financiera. Hay que tener en cuenta que nuestras actividades combinan negocios de comercialización y de generación, siendo este último más intensivo en inversión, lo que podría presionar al alza este ratio.
Por ello, contamos con un control muy riguroso de este indicador dentro de nuestra planificación financiera. Nuestro objetivo es seguir operando claramente por debajo de ese umbral y mantener ese límite como una referencia inamovible en el futuro.
En cuanto al capex previsto para soportar el crecimiento, ¿qué volumen estiman para 2026 y cómo se financiará?
En términos de CAPEX, la línea de negocio que requiere un mayor volumen de inversión es la de generación, ya que forma parte esencial de su desarrollo. En este ámbito mantenemos un control muy estricto de las inversiones y solo destinamos capital a aquellos proyectos que cumplen con los niveles de rentabilidad interna que exigimos.
De cara a 2026, estimamos un CAPEX en torno a los 50 millones de euros. Estas inversiones se llevarán a cabo siempre garantizando que el ratio de deuda financiera neta sobre EBITDA se mantenga por debajo de tres veces, en línea con nuestra disciplina financiera.
Para lograrlo, contamos con un modelo de financiación interna que hemos desarrollado y que nos permite acometer estas inversiones sin tensionar el balance. Este modelo se basa en nuestras políticas internas de financiación, en la búsqueda de socios adecuados para determinados proyectos y en una gestión activa de rotación de activos, lo que nos permite seguir creciendo mientras mantenemos ese ratio dentro de los límites que nos hemos marcado.
La cartera total alcanza 1.037 MW. ¿Qué volumen estimado de ingresos anuales podría generar el pipeline actualmente en construcción una vez esté plenamente operativo?
En el plan estratégico presentamos el objetivo de desarrollar hasta 500 MW de capacidad instalada de aquí a 2030. Esta capacidad, una vez plenamente operativa, podría generar en torno a 40 millones de euros de ingresos anuales, lo que se traduciría en un EBITDA aproximado de entre 20 y 25 millones de euros.
Este objetivo responde a un crecimiento planificado que nos permite invertir y desarrollar proyectos sin distorsionar nuestros principales ratios financieros ni incrementar el nivel de apalancamiento más allá de lo que consideramos adecuado.
Actualmente contamos con 36 MW en construcción, de los cuales 4 MW están ubicados en Italia, lo que también refleja el avance de nuestra estrategia de internacionalización en el negocio de generación. Una vez operativos, estos 36 MW podrían generar unos ingresos anuales cercanos a los 2,5 millones de euros y un EBITDA aproximado de 1,5 millones de euros. Estas son las cifras que manejamos de cara a 2026.
El guidance apuesta por 180 millones de euros en EBITDA para 2030. ¿Qué estrategias se van a llevar a cabo y cuáles son las palancas que van a conseguir que se llegue a esa cifra?
Nuestro negocio principal sigue siendo la comercialización de energía. Actualmente estamos presentes en siete países europeos y creemos que en estos mercados vamos a poder seguir creciendo al ritmo de la propia evolución del sector. La electrificación que se prevé en estos países será, sin duda, una de las principales palancas de crecimiento para esta división.
Además, nuestro objetivo es seguir ganando cuota de mercado mediante el desarrollo de nuevas líneas de negocio que ya estamos impulsando y que agrupamos bajo el concepto de Energy Tech. Queremos evolucionar hacia un modelo de multiutility, en el que Audax ofrezca servicios más allá de la simple comercialización de electricidad y gas.
En este sentido, estamos desarrollando soluciones que incluyen servicios de telecomunicaciones, como fibra y telefonía móvil, dirigidos a nuestra base de clientes, con el objetivo de ampliar nuestra oferta y generar nuevas fuentes de ingresos. A ello se suma el desarrollo de servicios avanzados de gestión energética para pymes (nuestro principal segmento de clientes) y también para grandes industrias.
Estas soluciones incorporan tecnologías como inteligencia artificial e Internet de las Cosas (IoT), que permiten optimizar el consumo y la gestión energética en múltiples puntos de suministro. La combinación de crecimiento en comercialización, desarrollo en generación y expansión de estas nuevas líneas de negocio será lo que nos permita alcanzar el objetivo de 180 millones de euros de EBITDA en 2030.
Ante el actual contexto global, el conflicto en Oriente Medio y su impacto en los mercados energéticos. ¿Cómo afecta esta situación a Audax? ¿Qué desafíos tiene la compañía a nivel general?
En términos generales, el principal desafío para Audax es seguir cumpliendo con lo establecido en nuestro plan estratégico y mantener las líneas de actuación que hemos consolidado en los últimos años: nuestras políticas internas, la disciplina financiera y una gestión prudente del riesgo.
En relación con el conflicto en Oriente Medio y su posible impacto en los mercados energéticos, contamos con acuerdos de market access con distintos proveedores para el suministro de la energía que comercializamos a nuestros clientes. Estos acuerdos nos permiten garantizar el abastecimiento y, en determinados contextos de volatilidad o subida de precios en el mercado, incluso pueden contribuir a reforzar nuestra generación de caja.
Además, hemos analizado en profundidad nuestras posiciones tanto en los mercados de gas como de electricidad ante posibles escenarios de incremento de precios, y tenemos todas esas exposiciones bajo control.
Por tanto, tanto para la compañía como para los más de 800 empleados del grupo, el foco sigue siendo claro: cumplir con nuestras políticas internas y con el plan estratégico marcado, lo que nos permitirá seguir ofreciendo resultados recurrentes y sostenibles.
¿Qué métricas internas consideran clave para que el mercado reconozca mejor el valor del grupo?
Creemos que este es uno de los aspectos en los que vamos a trabajar con mayor intensidad durante 2026. Desde nuestro punto de vista, la acción de Audax está claramente infravalorada, y por ello el Consejo de Administración aprobó el pasado noviembre un programa de recompra de acciones propias que actualmente estamos ejecutando. El programa contempla la recompra de hasta 15 millones de acciones, con un importe máximo de 20 millones de euros, como una forma de demostrar al mercado que nosotros mismos confiamos plenamente en el valor de la compañía.
De hecho, distintos analistas sitúan el precio objetivo de la acción en un rango aproximado de entre 2,20 y 2,40 euros por acción, mientras que actualmente cotiza en torno a 1,20 euros. Consideramos que esta valoración no refleja adecuadamente la evolución y los resultados que está mostrando la compañía.
En cuanto a las métricas clave, hay varios indicadores que creemos que el mercado debería seguir de cerca. En primer lugar, en el área de comercialización, la energía suministrada es una métrica fundamental, ya que refleja directamente el crecimiento del negocio y la evolución de nuestra base de clientes.
En el negocio de generación, los indicadores principales son la energía generada y la capacidad instalada de nuestras plantas, tanto en España como en otros mercados en los que estamos desarrollando proyectos, como Italia.
A nivel financiero, nuestro principal KPI es el EBITDA. Es importante destacar que en nuestro modelo de negocio la cifra de negocios puede variar en función de los precios de mercado de la energía, ya que depende de la combinación entre precio y volumen. Por ello, creemos que el indicador que mejor refleja la evolución real del negocio es el EBITDA, que ha demostrado ser recurrente y resiliente incluso en contextos de elevada volatilidad.
En definitiva, la recurrencia de nuestros resultados, la disciplina financiera, la gestión prudente del riesgo y la diversificación por países, productos y clientes son los elementos que, a nuestro juicio, deberían ser reconocidos por el mercado y reflejarse en la valoración de la compañía.

