Con las previsiones de crecimiento económico en Europa para este año y expectativas de beneficios empresariales moderados pero positivos, ¿cuáles son los principales riesgos y catalizadores que veis para la renta variable europea en 2026 frente a otros mercados globales?
Uno de los principales catalizadores a corto plazo es la valoración. A diferencia del mercado estadounidense, Europa no presenta múltiplos exigentes; no está cara en términos relativos, lo que ofrece un punto de partida más atractivo.
Además, la actual disrupción asociada a la inteligencia artificial impacta especialmente en sectores vinculados al software y los datos, que tienen un peso mucho mayor en Estados Unidos. Europa, en cambio, cuenta con una composición más orientada a la economía tradicional: industria, sector financiero, eléctricas o infraestructuras, segmentos menos expuestos a esa transformación tecnológica.
En cuanto a los beneficios empresariales, se espera un crecimiento moderado, lo cual puede ser incluso positivo. Es más fácil superar expectativas contenidas que unas demasiado ambiciosas. A esto se suma un entorno de tipos de interés en torno al 2%, relativamente bajos, y un aumento del gasto público apoyado por estímulos fiscales, factores que respaldan el crecimiento económico europeo.
Muchos analistas señalan que las acciones europeas están más baratas que las estadounidenses tras años de subida del mercado de EEUU. ¿Crees que esta diferencia de valoración representa una oportunidad real para los inversores y, de ser así, cómo deberían posicionarse?
Históricamente, durante las últimas dos décadas, Estados Unidos ha cotizado con múltiplos superiores a Europa. Esta diferencia no responde tanto a la región en sí como a la composición sectorial de los índices.
En Europa predominan sectores como el industrial, automoción, financiero o eléctrico, que estructuralmente cotizan con valoraciones más bajas. En Estados Unidos, en cambio, el peso de la tecnología es muy elevado, y este sector suele justificar múltiplos más altos gracias a mayores márgenes, crecimiento estructural, menor intensidad de capital y retornos superiores sobre el capital.
De cara a los próximos años, es posible que la disrupción tecnológica afecte especialmente a aquellas compañías con valoraciones más exigentes y modelos menos intensivos en activos físicos. En ese escenario, Europa podría mostrar una mayor resiliencia. Mientras las empresas europeas podrían mantener crecimientos moderados pero sostenidos, algunos sectores estadounidenses, tradicionalmente más caros, podrían sufrir ajustes si no justifican esas valoraciones.
En un entorno de mercado donde sectores cíclicos y valores pequeños están mostrando impulso, frente a la concentración en grandes tecnológicas, ¿qué sectores o estilos de inversión europeos están ganando peso en vuestras carteras y por qué?
En Estados Unidos, el estilo growth ha liderado el mercado durante años. En Europa también ocurrió hasta la subida de tipos de interés en 2022 y 2023. A partir de entonces, el liderazgo pasó a los sectores más value: compañías con valoraciones más ajustadas, como el sector financiero, eléctrico e industrial.
Actualmente, el mercado europeo está premiando empresas con múltiplos razonables, baja relación precio valor contable, PER contenidos, fuerte generación de caja y dividendos atractivos. En un entorno con menor visibilidad sobre el crecimiento, el inversor prioriza beneficios presentes frente a expectativas futuras.
Entre el value y el growth existe un enfoque que defendemos especialmente: el quality investing. Se trata de invertir en compañías con ventajas competitivas sólidas, crecimiento estructural, presencia global y alta rentabilidad sobre el capital. Estas empresas han atravesado un periodo más complejo debido a la subida de tipos, la fortaleza del euro o las tensiones comerciales, factores que afectan especialmente a exportadoras. Sin embargo, consideramos que son circunstancias coyunturales. La calidad intrínseca de una compañía no cambia por movimientos de divisa o aranceles, lo que abre oportunidades atractivas en algunas de las mejores empresas europeas.
Las carteras de fondos ‘low cost’ y gestión pasiva han tenido una fuerte presencia, con buenos resultados recientes. ¿Qué ventajas competitivas sigue ofreciendo la gestión activa en renta variable europea en este contexto?
La gestión pasiva ha avanzado con fuerza, primero en Estados Unidos y ahora también en Europa y España. Sin embargo, este contexto presenta un elemento relevante: la creciente concentración de los índices.
En España, el peso del sector financiero en el IBEX 35 ha superado el 40%, algo inédito. En Europa, la suma de bancos, aseguradoras y eléctricas supera el 30% del índice. Incluso en Estados Unidos, considerado tradicionalmente el mercado más diversificado, las diez mayores compañías del S&P 500 representan cerca del 40% del total.
Esto implica que invertir en gestión pasiva hoy supone asumir una concentración histórica en determinados sectores y compañías. La gestión activa, en cambio, permite diversificar y seleccionar exposiciones concretas: value, growth, quality o dividendos, según convicción.
Tras varios años en los que la gestión activa ha tenido un comportamiento relativo más débil, el entorno actual de concentración y posibles rotaciones sectoriales puede ser especialmente propicio para recuperar protagonismo.
Vuestro fondo Renta 4 Europa Acciones ha comenzado 2026 con una revalorización positiva, con contribuciones destacadas de ciertos valores. ¿Qué criterios fundamentales y de valoración están guiando vuestras decisiones de selección de títulos actualmente?
Renta 4 Gestora gestiona el fondo Renta 4 Europa Acciones bajo una filosofía clara de quality investing. El objetivo es identificar compañías europeas que cumplan criterios objetivos y exigentes: márgenes elevados, crecimiento predecible, bajo endeudamiento, fuerte generación de caja y altos retornos sobre el capital.
Históricamente, esta estrategia ha ofrecido resultados superiores a largo plazo frente a otros estilos. Sin embargo, en los últimos tres años ha quedado algo rezagada en términos relativos debido al excelente comportamiento de sectores como el financiero, donde el fondo mantiene una exposición reducida por no encajar en los criterios de calidad.
El buen inicio de 2026 responde en parte a una moderación en el liderazgo bancario y a una mayor aportación de otros sectores. Estamos viendo un mejor comportamiento en salud, industria, consumo con compañías como Unilever y tecnología, donde destaca especialmente ASML, principal posición del fondo y una de las compañías tecnológicas más relevantes de Europa, con una fuerte revalorización en el arranque del año.
Creemos que podría estar produciéndose una rotación desde los sectores que han liderado en los últimos años hacia aquellos que han quedado rezagados. En ese escenario, las compañías de calidad podrían volver a tomar el relevo y ofrecer un comportamiento diferencial.