En este sentido, desde el punto de vista del crecimiento no soy optimista este año porque los factores que hicieron que el año pasado hubiera recesión siguen ahí: subidas de impuestos, reducción de salarios nominales y subida del desempleo, por lo tanto, menor renta per cápita. Por el lado del déficit, hay que reducir el sector público , que sigue ‘montado en el coche oficial’.

Hace un par de años nos comentó que íbamos hacia un crecimiento bajo o cercano a cero en los próximos 5-10 años en las economías desarrolladas. ¿Mantiene esta visión?
No soy capaz de dar una cifra porque estamos en un entorno de desendeudamiento de los excesos de la pasada década, con la reducción del saldo de deuda en manos privadas y reducción de la deuda pública. Por ello, sí, creo que tendremos un crecimiento en torno a cero en los próximos 5-10 años, aunque depende de lo que se haga. Si mañana se bajan los impuestos y se incrementa la actividad, el plazo de sufrimiento será más corto.

¿Supone Italia un nuevo foco de incertidumbre al estilo Grecia?
No tiene nada que ver con Grecia en el sentido en que los italianos tienen un superávit primario que les hace contener su abultado nivele de deuda, que llevan en el 120% 5 años. Italia es un país que produce bienes y servicios y un sector público relativamente reducido y tienen la parte de inestabilidad política que, por otro lado, no es una novedad. Por ello no lo comparo con Grecia. Si es verdad que el tipo de los bonos a 10 años había llegado al 4%, por lo que es normal que corrija. Además, a diferencia de lo que ocurrió con Grecia, el BCE ya ha puesto una red de salvamente desde el verano. Otra cosa es ver qué pasa con la economía española, francesa, inglesa, holandesa, belga, irlandesa, portuguesa e italiana, porque todas están en recesión. Éste es el asunto más importante, para este año y los siguientes.

¿Cree usted que existe una guerra de divisas?
Si definimos la ‘guerra de divisas’ como un proceso de devaluación de las monedas para conseguir crecimiento económico, entonces, sí hay guerra de divisas, lo que pasa es que es una guerra indirecta, que viene definida por el tamaño de la impresión de billetes de los bancos centrales respectivos de cada zona. ¿Puede tener eficacia? Si alguna divisa consigue devaluarse contra todas las demás, tendrá mejora de exportaciones y ganancia en competitividad, pero estas devaluaciones no son gratis, incurren en un aumento de precios en el caso de Japón o, habría que ver qué pasa con el Reino Unido, porque tiene un track record de inflación superior a todas las demás zonas en los últimos 30 años, lo que hace perder competitividad. El que ha estado un poco fuera hasta ahora es el BCE aunque, con un euro-dólar por encima de 1,35-1,40 dólares, se vería forzado a bajar tipos o realizar alguna relajación monetaria.

¿Cuáles serán las economías más beneficiadas de este juego ‘expansionista’?
El ganador son las bolsas. Hay una correlación enorme entre que los bancos centrales imprimen billetes y la evolución de la bolsa. El perdedor es el consumidor que ve incrementados los precios de los alimentos y las commodities.

¿Serán las materias primas un nuevo foco de inestabilidad?
Hay dos factores que juegan aquí: por un lado, la ciber-maquinita que imprime billetes y hace aumentar el precio de las materias primas y, por otro lado, está el que se haya acabado el decenio de súper crecimiento de china, que ha sido el principal comprador de materias primas durante los últimos 10 años. El boom de inversión y construcción en China se ha acabado y, en mi opinión, esto hará que los precios de las commodities se depriman. No obstante, está será bueno para los márgenes empresariales y la renta de las familias.

¿Qué papel jugará China con previsiones de crecimiento entre el 5-7%?
Su 7% de crecimiento es nuestro 0% pues, si miramos el 2008 y la caída brutal de actividad a nivel mundial, pues ve que nuestro -1% es como su crecimiento del 7%. Hay serias dudas sobre la fiabilidad de sus números.

El fondo que usted gestiona, el Maral Macro de Abante, acumula una rentabilidad del 1% en febrero. ¿Qué valoración hace?
Estamos razonablemente contestaos. El fondo tiene 100.000 millones, lo que le coloca entre los fondos de retorno absoluto más grandes en un plazo relatiamnete corto (1 año y medio). En este año hemos ganado un 7% con una volatilidad de 2, por lo que el ratio sharpe está por encima de 1,5%. Febrero ha sido un buen mes, pero me gusta ver la evolución del fondo en más tiempo y estamos orgullosos de que todos los años hemos conseguido retornos positivos, lo que pocos fondos en el mundo que puedan decir lo mismo.

¿Cómo está ahora posicionado el fondo?
Estamos posicionados para beneficiarnos de una corrección en el mercado bursátil norteamericano, que pensamos que está caro, también en el francés y, en la medida en que el BCE ha puesto una red soportando la deuda de los periféricos, no entendemos muy bien que los bonos alemanes, japoneses y estadounidenses den rentabilidades tan bajas, por lo que estamos posicionados para beneficiarnos de una subida de rentabilidades en estos activos refugio.

Previsiones para el resto del año
Éste es un fondo cuyo objetivo es en torno al 5% con tipos de interés en torno al 0%. Esto es lo que hemos cumplido en estos más de 4 años de vida y aspiramos a lo mismo siempre con la volatilidad muy controlada pues, el fondo Maral Macro tiene una norma clara, la preservación del capital.

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