Leyendo titulares como este, es lógico ser cauteloso y pensar que el mercado americano se está preparando para una corrección. Antes de nada echemos un vistazo al rendimiento del Dow Jones a lo largo de los últimos 30 años. El Índice Dow Jone Total Return que incluye el reparto de dividendos obtuvo una rentabilidad promedio del 10%. En relación a los últimos 15 años esa rentabilidad promedio fue del 7.5%. Después de todo, ¿el rally de este año no parece tan especial, no?
 
 
Es posible que el Dow Jones después de todo no sea la referencia óptima para el mercado americano ya que las 30 compañías que integran el índice están ponderadas por igual. Como índice de referencia el S&P500 encaja mucho mejor. En el marco temporal más amplio, la rentabilidad promedio del S&P500 es del 8%, incluyendo dividendos desde 1927. De estos datos podemos entender que la rentabilidad media anual del Dow Jones durante los últimos 15 años es inferior a la rentabilidad media del S&P500 en los últimos 90 años. Es decir, observando los datos en bruto podemos resumir que el Dow Jones no ha alcanzado niveles extremos si lo comparamos con el índice de referencia en un horizonte temporal más amplio.

Finales de 2016 y el Dow Jones está muy cerca de alcanzar el nivel psicológico de los 20.000 puntos por primera vez. La pregunta es, ¿Cómo han llegado las acciones americanas hasta este nivel? El mercado está anticipando un posible recorte de los impuestos y otros cambios que probablemente ocurrirán durante la sorprendente presidencia de Donald Trump. Las subidas en sectores como el financiero o construcción han venido impulsadas por las expectativas y pueden acabar en una relativa burbuja si finalmente las políticas de Trump se desvían de lo esperado por los mercados. El rally en la renta variable está siendo alentado principalmente por el rebalanceo del mercado de renta fija al de renta variable. Desde las elecciones americanas, los mercados mundiales de bonos perdieron 2 billones de dólares en volumen mientras que los de renta variable ganaron casi 2 billones de dólares.


  
El  gran empujón detrás del abaratamiento en los mercados globales de bonos es la inmensa subida de los precios del petróleo. Un precio del petróleo fuerte  es un factor clave en el aumento de expectativas de inflación, lo que fortalece los planes de la FED para la subida de tipos. La mayoría de los participantes del mercado no esperaban mucho de la reunión del miércoles de la FED. Estaba anticipado que la Reserva Federal  anunciaría una subida de tipos, por segunda vez este año y también por segunda vez en 10 años. Más complicado para Yellen será el escenario para futuras subidas a finales de año. Los mercados están preparados para reaccionar con sensibilidad, después de 5 semanas de subidas. A pesar de que los bancos centrales están eligiendo diferentes caminos, valores estadounidenses y europeos han llegado a niveles muy altos. La razón más simple es que los datos económicos mejoran cada mes y la incertidumbre cada vez es menor.