Quizá fuera Dilma Rousseff la única persona en Brasil que confiaba en que el Impeachment que la ha echado del gobierno durante, al menos, seis meses no iba a triunfar. Sus declaraciones diciendo que la decisión de la oposición es un golpe de estado político lo dicen todo. Y mientras tanto, el mercado ha respirado tranquilo al quitarse de en medio (aunque sea durante unos meses), a unas de los gobernantes latinoamericanos que menos le gustan.
 
La evolución de la bolsa de Brasil en el último año, coincidiendo con la posibilidad de que Rousseff fuese apartada de las tareas ejecutivas, lo deja claro. Quitando a Perú, los índices del país han sido lo que mejor se han comportado en lo que va de ejercicio, con alzas que superan el 20%.

comportamiento indices americanos

 
Y eso a pesar de que la economía carioca no es capaz de levantar cabeza. El FMI espera que el PIB se contraiga un 3,8% este año, exactamente igual que lo que ocurrió en 2015. La razón para este descalabro del país que se había convertido hace más de una década en el espejo en el que debían mirarse sus vecinos no es única.
 
Los expertos señalan que las políticas puestas en marcha por Lula da Silva lograron reducir la pobreza, aunque endeudaron el país y obligan al país ahora a poner en marcha muchas reformas. Por otro lado, los escándalos políticos que han rodeado a todo el gobierno de Rousseff, incluida a la propia presidenta tampoco han ayudado. No hay que olvidar, además, que a un país netamente exportador de materias primas, el desplome de su precio no ha hecho más que ahondar en la herida de su economía. 
 
Ahora mismo tienen un déficit de más de un 10%, sigue aumentando el desempleo, se ha desplomado la inversión y todo, a pesar de que este año acogerá las Olimpiadas.

déficit Brasil

 
El nuevo gabinete
 
Por eso los mercados miran con mucha atención lo que vaya a hacer Michel Temer, el que sustituye  a Rousseff al frente del gobierno mientras dura el proceso, como mucho, seis meses.
De hecho, el gabinete que ha presentado el nuevo líder del ejecutivo supone un auténtico guiño a los mercados, que esperan con ansia su agenda de reformas.  En principio, el nuevo ministro de hacienda será Henrique Meirelles, el ex presidente del banco central de los gobiernos de Lula da Silva.  Durante su mandato redujo tipos, inflación contribuyendo así a la expansión económica.

Temer ya ha avisado de que impulsará toda una medida de reformas y un acusado ajuste fiscal, eso sí, ha prometido no tocar los programas sociales, el auténtico núcleo de las políticas del Partido de los Trabajadores, al que pertenecen Rousseff y Lula.

Además, el nuevo gabinete podría tener  vientos favorables. Como explica Claudia Calich, gestora del fondo M&G Global Emerging Market Bond y experta en mercados emergentes,  apunta que “el nuevo equipo de gobierno debería impulsar la confianza a corto plazo. En cuanto a plazos, Temer se beneficiará de la probabilidad de que la economía toque fondo en la segunda mitad del año. Asimismo, el ajuste de la balanza por cuenta corriente del país sigue su curso y, hasta ahora, la inversión directa extranjera ha mantenido su solidez a pesar de la incertidumbre política. Además, la inflación ha comenzado a caer, lo que también beneficiará al contexto macroeconómico y permitirá al banco central brasileño comenzar a recortar tipos más avanzado el año. Por tanto, a corto plazo, Temer dispondrá de algunos factores favorables”.
 
¿Qué esperan los mercados ahora que el nuevo gabinete ya está formado?
 
Los analistas de Citi creen que podemos esperar un agresivo paquete fiscal en el que se establezca, por ejemplo, un techo fiscal para el gasto público. Posteriormente, las dos cámaras legislativas  tendrán que aprobar estas medidas.
 
Además, los expertos prevén también que se ponga en marcha una reforma de la seguridad social. En línea con lo que ocurre en otros países, se espera que se eleve la edad de jubilación de forma gradual. La edad media en el país está ahora en unos 54 años y el sistema acarrea un déficit de unos 17.000 millones de dólares anuales.
 
Los mercados especulan con que se podría aumentar el programa conocido como DRU, que son las siglas en portugués de lo que se conoce como “desvinculación de ingresos de la unión”. Esta iniciativa permite actualmente desvincular hasta el 20% de los ingresos por cotizaciones sociales – a excepción de las pensiones – para el presupuesto fiscal. También pueden ser utilizados para el pago de intereses de la deuda, por ejemplo. Los analistas creen que ese porcentaje podría aumentar hasta el 30%.
 
Otra medida podría ser dejar de indexar el presupuesto del gobierno al incremento de los salarios mínimos, algo que ha ocurrido en los últimos 15 años y que ha permitido incrementar los ingresos de la población más pobre.
 
Luego habría otras medidas como la reducción del número de ministerios, cortes puntuales de funcionariado, incentivar la inversión privada en infraestructuras o concesiones, privatizaciones….
 
Según Xavier Hovasse, gestor de fondos de renta variable emergente de Carmignac, “el nuevo gobierno de Temer se enfrenta a muchos retos. Además, nosotros tenemos dudas sobre su capacidad para poner en marcha las medidas necesarias, especialmente la desindexización de las pensiones y el salario mínimo”.
 
Con todo, el gestor explica que “en el corto plazo probablemente nos encontremos con titulares positivos con el nombramiento de ministros que gusten al mercado y algunas reformas. En lo que tiene que ver con el mercado, hay que ser cauto ya que la ecuación “rentabilidad/ riesgo” con los precios actuales ya no es tan atractiva e interesante como era hace 5 o 6 meses”, explica.

sistema de pensiones

 
Es más, Claudia Calich, apunta que para saber qué va a pasar con Brasil no vale centrarse en el corto plazo. En su opinión, “a largo plazo, para que todo esto tenga un efecto sostenible en la economía, es importante ver con cuánto apoyo contará en el Congreso. La cámara baja deberá aprobar reformas, en concreto medidas para reducir el elevado déficit presupuestario del país, como reformas sobre la seguridad social de los funcionarios y la desvinculación de las subidas de las pensiones del salario mínimo.”
 
Cautela, pero optimismo ante la salida de Rousseff. Con todo, cautela porque sobre la estabilidad en el gabinete brasileño no está todo escrito.

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