Probablemente los inversores mirarán las cuentas del tercer trimestre fiscal de Microsoft con lupa. No sólo porque la compañía sigue teniendo varios retos por delante, sino porque son los primeros de Satya Nadella al frente de la empresa.
Y es que el nombramiento del CEO de Microsoft fue milimétricamente escrutado desde que el pasado mes de agosto Steve Ballmer anunciaba que buscaba sucesor. Se había abierto el proceso para encontrar al tercer comandante en jefe de la nave, tras Bill Gates y el propio Ballmer.

La empresa no era sencilla. Se buscaba a una persona que fuese capaz de comandar una compañía de tamaño elefantiásico que había encontrado varios retos en los últimos años. Entre otros su incapacidad para adaptarse al cambio del PC a la tablet –su Surface no gustaba a todos-. Por si fuera poco, otros le habían cogido la delantera en el mercado de la nube –cloud computing- y sus ventas comenzaban a flaquear.

Se barajaron varios nombres, entre otros el consejero delegado de Ford, Allan Mulally. Finalmente se optó por un hombre de la casa. Satya Nadella había hecho carrera en Microsoft y hasta el momento de sentarse en el sillón de mando había dirigido el departamento de la nube. Y en esos lares sigue, en lo más alto desde el 4 de febrero de este año.

Pero, ¿cómo serán estos primeros resultados enteramente responsabilidad de Nadella? Los expertos creen que el beneficio por acción en el tercer trimestre fiscal –sin tener en cuenta extraordinarios- se reducirá hasta 0,63 dólares desde 0,65 dólares en el mismo periodo del año anterior.

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De hecho, esperan que el beneficio neto se haya reducido un 14% en este periodo hasta 5.223 millones de dólares.
También habrán caído muy ligeramente las ventas. En concreto unos 100 millones de dólares hasta 20.386 millones de dólares, según los datos de Facset.

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Los expertos estarán muy atentos a la evolución de las ventas por segmentos; sobre todo en la evolución de la venta de PC’s. Los últimos datos muestran una estabilización de los números. Pero, sobre todo, vigilarán los datos de la nube y el de las tabletas. Ahí, probablemente, estará el éxito de los resultados. Hay que tener en cuenta que, según Gartner, Microsoft sólo controlaba en 2013 un 2,1% del mercado de estos dispositivos, frente a un raquítico 1% en 2012.

El mercado también juguetea con los rumores que van apareciendo sobre la posibilidad de que Microsoft haga algunos cambios en su Windows 8. La posibilidad de que los diseñadores de la compañía vuelvan a instaurar el botón de inicio en el menú sigue seduciendo y, según parece podría producirse el próximo agosto, cuando la compañía ponga en marcha la nueva actualización del sistema, el Windows 8.1. Es decir, que no se esperaría hasta la primavera de 2015.

MIentras demuestra su impronta en los resultados de la empresa, Nadella ya ha sido bien recibido por los inversores. La empresa ha subido casi un 40% en los últimos doce meses y alcanzó máximos de varios años en 41,6 dólares el pasado mes de abril.

En este punto, la recomendación mayoritaria entre los analistas que siguen el valor es la de mantener. En concreto, un 61% de los expertos tienen esta apuesta, frente a un 32% que apuestan por comprar y un 5% que optan por vender las acciones. El precio objetivo es de 40,40 dólares por título.

¿Qué podemos esperar de la reacción en bolsa?

Quizá por la falta de expectativas, lo cierto es que según los datos de Facset, en 8 de los doce últimos trimestres la compañía ha batido las previsiones de los expertos. Cuando las ha superado, en el caso de los dos últimos encuentros, sus acciones han subido entre un 0,5% y un 6%.

Sin embargo, cuando no las ha batido, como en el cuarto trimestre del ejercicio fiscal, las acciones llegaron a caer un 11%.

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