Parece que a los reguladores del país aún les dura el susto en el cuerpo. No debió ser fácil para los gobernadores de la FED ni para ningún miembro del sistema financiero estadounidense asumir que el edificio en el que se asentaban tenía las patas de barro y que una de ellas se desmoronaba.

El 15 de septiembre de 2008 el mundo se despertaba con la impresión de que a partir de ese momento nada volvería a ser igual. Lehman Brothers se declaraba en quiebra y
Bank of America se hacía con Merrill Lynch, otra de las entidades históricas del país.

Todo el mundo temía que se avecinaba un desastre aunque, probablemente, nadie sabía realmente la herida que le habían causado al sistema las hipotecas subprime y todo lo que vivía a su alrededor.

Más allá de las consecuencias sobre la economía mundial –no sólo estadounidense- , el primer impacto de esta quiebra se vivió en todo el sector que sufrió fuertes caídas en bolsa, rescates e inyecciones multimillonarias del Estado y de manos privadas.

Sin embargo, la Reserva Federal considera que los sucesivos endurecimientos de la legislación que afectan a la banca no son suficientes. Ahora está trabajando en una normativa que exigirá más a los bancos de su país de lo que establece la normativa internacional de Basilea III. El objetivo es evitar una nueva debacle como la ocurrida hace seis años y su inmediato impacto en los bolsillos de los contribuyentes.

Pero, ¿cómo están hoy los bancos si se comparan con el día 15 de septiembre de 2008?

En estos momentos hay dos entidades financieras cuya cotización sigue por debajo de la que tenían el día en el que la FED dejó caer a Lehman Brothers y entregó a Merrill Lynch a los brazos de Bank of America. Se trata de esta última, cuyos títulos cotizan todavía casi un 10% por cebajo y Goldman Sachs, que se dejan algo menos de un cinco por ciento.

La entidad que mejor se ha comportado en este tiempo ha sido Wells Fargo. Sus accionistas se anotan rentabilidades cercanas al 80%.

Muy por debajo está JP Morgan, que sube un 30% o Citi, que se apunta un 20% desde esa fecha. Morgan Stanley, por suparte, sube alrededor de un 10% desde el día de la quiebra de Lehman Brothers.

En lo que va de año, la acción que mejor se comporta es la de Wells Fargo, cuya rentabilidad roza el 15%. Le sigue Goldman Sachs, que sube más de un 10% y BofA, que se apunta subidas de un 5% en este tiempo. Citi y Morgan Stanley cotizan muy cerca de los niveles en los que iniciaron el ejercicio.

Si analizamos los ratios, la entidad que cotiza a un PER más alto es Bank of America, con un ratio precio/ beneficios de 26 veces. La más asequible sería Goldman Sachs, con un PER de 11,5 veces.  Sin embargo BofA es el banco cuya valoración precio/ valor en libros es más baja de todasm ya que está en 0,77, casi igual que Citigroup -0,78-.

Por rentabilidad es Goldman Sachs el que atesora un mayor ROE (Rentabilidad sobre activos propios). En concreto, su ratio es de un 9,9, le sigue JP Morgan, con algo más de un 7% y Morgan Stanley, con un 6,5%. Wells Fargo y Bank of America son los menos rentables: JP Morgan tiene un ROE de poco más de un 1 y Bank of America de algo más de un 3%.

Bancos en Estados Unidos


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