Empieza fuerte el ejercicio, con Venezuela y Groenlandia como novedades más destacadas y sus derivas ¿Cómo ves ahora mismo el panorama general de los mercados financieros?
Una vez más, política y economía van de la mano y estas situaciones dejan oportunidades. En cualquier caso, lo que estamos viendo es que parece que hay que estar más pendiente de las redes sociales de Donald Trump que del resto de indicadores, porque realmente está moviendo los mercados desde principio de año según los acontecimientos que va narrando el presidente de Estados Unidos, con los enfrentamientos, las tensiones geopolíticas y los roces con otros líderes mundiales que pueden provocar oportunidades, pero también riesgos en los mercados.
El inicio de año nos ha traído la captura de Nicolás Maduro, que no es solo una cuestión política sino un cambio de régimen que afecta a los mercados globales y que nos deja algunas oportunidades interesantes. Las empresas petroleras americanas desde luego van a ser algunas de las grandes beneficiadas: hablamos, por ejemplo, de Chevron, que ya está en suelo venezolano; hablamos de ConocoPhillips, que todavía tiene un litigio de 10.000 millones de dólares; hablamos de Valero Energy, que es una de las refinerías americanas que mejor pueden aprovechar ese petróleo más pesado venezolano para la construcción de industria y refinerías en Estados Unidos.
Hablamos también de otros activos que pueden beneficiarse, como el oro en una situación de tensión geopolítica e incertidumbre, activos refugio por excelencia, y el Bitcoin incluso, que ha tenido un arranque de año muy positivo, sobre todo ligado a que se estima que Venezuela es el tercer país que más bitcoin tiene, con hasta 600.000 tenencias. Esto puede llevar meses o años hasta que Estados Unidos decida qué hacer con esas reservas y, mientras tanto, se limita la oferta de bitcoin líquido, lo que impulsa su precio.
Luego, de manera indirecta, vemos cómo se benefician los índices de Latinoamérica, con mayor flujo de capital, mayor confianza de los mercados internacionales y un boom de las materias primas. Lo estamos viendo también en la defensa europea, con la búsqueda de reducir la dependencia de Estados Unidos ante tensiones como las de Groenlandia, donde no solo hablamos de política sino de materias primas, energía y tierras raras, así como de la importancia estratégica del Orinoco, que se estima que alberga una gran cantidad de tierras raras.
Y también hay perdedores, como China, por ser socio comercial de Venezuela, o las petroleras chinas y canadienses, que pueden verse perjudicadas por los cambios en el comercio de crudo.
En definitiva, vemos muchas oportunidades y estaremos muy pendientes del mercado para identificar las consecuencias y las opciones de inversión.
Más allá del petróleo en el punto de mira, por qué valores y activos optáis en este inicio de 2026 con el horizonte actual
Seguimos muy en línea con lo que comentábamos a finales de 2025, con nuestra cartera para 2026, que denominamos “el año de la gran rotación”. Creemos que hay que girar la mirada no solo a índices y empresas tecnológicas, sino a otros sectores que pueden ser muy beneficiados.
Hablamos, por ejemplo, del S&P 500 Equal Weight, donde las empresas tienen la misma ponderación y no se depende tanto de las grandes tecnológicas. En este inicio de año hemos visto a los bancos subir con fuerza, también a las empresas de salud, y creemos que la banca americana es una de las apuestas más claras de este año.
Las subidas se explican por las emisiones de deuda de las empresas tecnológicas para financiar proyectos de inteligencia artificial, por la actividad en salidas a bolsa, que creemos que será muy positiva con compañías como SpaceX, OpenAI o Anthropic, por la volatilidad en los tipos de interés y por una curva que se acelera en los tramos cortos ante los recortes de la Reserva Federal, mientras que los tramos largos pueden subir por expectativas de mayor inflación y crecimiento económico.
A esto se suma la posible refinanciación de la deuda venezolana y la reconstrucción del país, que creemos que también beneficiará a la banca estadounidense. Hablamos además de empresas tecnológicas europeas, de los índices de Latinoamérica, que tienen una ortodoxia fiscal muy superior a la de los países desarrollados, con deuda sobre PIB del 60-70 %, de un boom de materias primas, mayor flujo de capital y apoyo de Estados Unidos, como ya vimos con Argentina y ahora con Venezuela, cuyo índice ha subido más de un 100 % en apenas una semana.
También hablamos de oro, plata, bitcoin, Ethereum del sector aeroespacial y de empresas de defensa y análisis de datos como Palantir, que se están beneficiando de la inteligencia artificial. No hemos cambiado nuestro outlook para este año porque creemos que está funcionando muy bien.
¿A qué factores debemos estar atentos ahora mismo en el mercado: resultados, tipos de interés, macro… o un compendio de todo?
Hay que fijarse en todo, pero seguimos pensando que los resultados corporativos son el principal catalizador de los mercados. Hemos visto un crecimiento exponencial del beneficio por acción y de los ingresos de las empresas americanas y europeas, que sorprendieron por su resiliencia en el último trimestre.
En Estados Unidos creemos que más allá de las “Magníficas 7”, las que llamamos las “Increíbles 493” pueden ser las grandes beneficiadas de la productividad de la inteligencia artificial, de los recortes de tipos de la Reserva Federal, de los estímulos fiscales, del incremento del balance de la Fed y de la desregulación financiera.
Creemos que la economía seguirá siendo resiliente, pero el principal riesgo es la inflación. Hay varios componentes que pueden hacer que repunte: la debilidad del dólar, los estímulos fiscales y monetarios y el propio crecimiento económico. Los mercados alcistas no mueren por viejos, mueren por una recesión, que ahora mismo creemos descartada, o por un cambio en la política monetaria.
El riesgo sería que la Reserva Federal no solo dejara de recortar tipos, sino que se viera obligada a subirlos ante un repunte de inflación. De momento creemos que hay que seguir confiando en la economía y en los mercados, siendo conscientes de que no es una subida en línea recta, sino con altibajos, pero con el mayor riesgo de quedarse fuera de la fiesta.

