Las perspectivas de crecimiento económico del Reino Unido han llegado a cuestionarse en los últimos meses después de las tensas negociaciones del Brexit constatadas. 

Nuestro indicador empresarial cíclico del Reino Unido
No caben dudas que desde que el Reino Unido salió de la recesión en febrero de 2010, su recuperación ha sido la más débil de las cinco recuperaciones pos- recesión desde la década de 1950; no obstante, de ninguna manera ha sido la recesión más larga. 

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Aunque constatamos indicios de debilidad en la economía del Reino Unido, aún no se reflejan en los componentes del PIB. Es por ello que creemos que debido a la singularidad del Brexit y su potencial impacto sobre el ciclo económico y el tipo de cambio, es necesario tener un indicador de crecimiento económico más enfocado. En consecuencia y para medir los puntos de inflexión en los datos económicos, hemos desarrollado nuestro propio barómetro económico que se centra en el ciclo económico, los márgenes de las empresas, el crecimiento de los préstamos y los salarios. 

Hemos logrado determinar con éxito la fase del ciclo económico al combinar una serie de indicadores, como por ejemplo, el conocido Indicador Económico Principal (LEI). Asimismo hemos establecido la diferencia entre el IPC y el índice de precios de producción (IPC – IPP) para determinar los márgenes corporativos y hemos tomado los datos de crecimiento de los préstamos de la Asociación de Banqueros Británicos (BBA) y los salarios reales.

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Nuestro indicador del ciclo empresarial no está totalmente correlacionado con el crecimiento del PIB. Es que dado que por lo general tarda más en recuperarse que el PIB, creemos que esto refleja el efecto retrasado con el que la política monetaria más flexible llega al sector crediticio corporativo. Por ejemplo, no ha sido hasta la introducción de la segunda y tercera ronda de flexibilización cuantitativa en 2011 y 2012, que dicho sector comenzó en el Reino Unido a mejorar notablemente. Y consecuentemente, es a partir de aquí donde el ciclo empresarial mejora.

Podemos culpar al Brexit 
Tristemente, esta mejora económica parece estar llegando a un final abrupto: nuestro indicador de ciclo comenzó inmediatamente a deteriorarse en marzo de 2016, después de que se diera a conocer el primer conjunto de datos disponible tras el anuncio del referéndum de la UE. El crecimiento del crédito comenzó a debilitarse y el LEI a hundirse. Además, la depreciación de la libra esterlina, causada por la victoria del Brexit, ha elevado los precios de producción, forzando un aumento en los costes de importación y consecuentemente exprimiendo los márgenes corporativos. También hemos observado una retracción del crédito que hace que las perspectivas económicas del Reino Unido se deterioren constantemente. La inflación más elevada también ha ejercido una presión adicional sobre los salarios, generando por cuarto mes consecutivo un crecimiento negativo sobre los salarios reales. De esta forma se reduce aún más el poder adquisitivo de los consumidores.

Alarmantemente, nuestro indicador de ciclo empresarial ahora sugiere que el Reino Unido podría pasar a un período de crecimiento muy bajo en el próximo año. Creemos que sólo una fuerte y continua recuperación de la libra esterlina, una recuperación en el crecimiento de los préstamos y de los salarios, revertiría el panorama sombrío del Reino Unido. No obstante, por el momento nos resistimos a afirmar que vaya a haber una recesión, pues sigue siendo muy poco claro cómo se desarrollarán las negociaciones del Brexit.

Las implicancias de mercado
En nuestro informe titulado ”Vulnerabilidades expuestas por un aumento de los intereses”, encontramos que desde una perspectiva regional, los hogares en EE.UU y Europa mantienen las tasas de cobertura más saludables. En cambio en el Reino Unido, las empresas han padecido un fuerte deterioro de dicha tasa cayendo de los 9x de 2012, a los 3.4x actuales. Es por ello que el FTSE se ve mucho más vulnerable al aumento de los tipos de interés y a la caída de los beneficios corporativos causados por un debilitamiento de la economía, lo que en última deteriora las perspectivas de crecimiento. Dentro del Reino Unido, el sector inmobiliario y el de recursos son los más vulnerables. 

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Históricamente el rendimiento del FTSE 350 ha variado en diversas etapas a través del ciclo económico. Al dividir el ciclo en cuatro etapas, encontramos diferencias muy interesantes de rendimiento dentro de los sectores. El FTSE 350 tiende a marcar el mejor desempeño cuando el ciclo económico es negativo y la economía comienza a repuntar. En cambio marca el peor desempeño cuando el ciclo comienza a contraerse después de una fuerte fase económica expansiva.

La naturaleza contra-cíclica del rendimiento del mercado de renta variable, se debe a la burbuja de optimismo que surge cuando las valoraciones de los títulos son excesivas. A pesar de que las valoraciones a principios de 2017 estaban en su nivel más alto desde la crisis crediticia, la depreciación de la libra esterlina las ha incrementado gracias al componente exportador de las empresas. 

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Consideramos que el impacto positivo del tipo de cambio en las valoraciones de las acciones es temporal. Nuestro indicador de ciclo pone de relieve que las perspectivas de crecimiento del Reino Unido se están deteriorando y es probable que se vuelvan negativas. Bajo este tipo de escenario, el FTSE350 ha aumentado históricamente un 2,2% en un período de seis meses. Los sectores con mejor desempeño en esta etapa tienden a ser el defensivo, el de servicios públicos y el de defensa y también aquellos que ofrezcan eficiencias de costes para las empresas como los de software y servicios informáticos.

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Los sectores más cíclicos, como el de minería, tienden a ser mucho más vulnerables, al igual que el sector inmobiliario, que tiende a disminuir un 4% en un período de seis meses. Estos son los sectores que más están sobre-apalancados desde una perspectiva de cobertura de intereses.

Creemos que las perspectivas de crecimiento económico del Reino Unido están muy condicionadas a que alcance unas negociaciones económicamente beneficiosas con la UE y a un enfoque muy cauteloso del Banco de Inglaterra, ya que un error de política monetaria o un mal acuerdo, podría llevar al Reino Unido a la recesión.