El Tesoro ha aprovechado la efervescencia positiva del mercado de renta fija y los mínimos históricos de rentabilidad del bono a 10 años para colocar deuda. La jugada le ha salido redondo, pues ha logrado vender el máximos previsto y a un menor coste que en ocasiones anteriores.

El Tesoro, horas antes de que Mario Draghi se pronuncie acerca de si el BCE pondrá en marcha o no el tan esperado programa de relajación cuantitativa con compra de deuda, ha llevado a cabo una subasta de papel. El organismo español ha subastado deuda a 2, 5 y 10 años y ha logrado colocar el máximo previsto. Partía con un objetivo inicial de colocación entre 2.500-3.500 millones de euros y finalmente ha vendido 1.510 millones.

En concreto el Tesoro ha colocado 1.240 millones en deuda a 2 años. La demanda total ha sido de 3.2 veces la colocación (frente a las 3.3 el veces de la anterior), mientras que la rentabilidad media ha alcanzado el 0.584 % (0.638 % anterior).

En el papel a 5 años ha colocado 1.000 millones. La demanda también ha sido elevada, 2.7 veces la adjudicación (versus 2.8 veces anterior). Baja también la rentabilidad media hasta 0.946 % (versus 1.06 % anterior).

Por último, ha adjudicado 1.270 en las obligaciones a 10 años. La demanda ha sido de 2.2 veces la oferta (3 anterior) y la rentabilidad se ha situado en niveles de mínimo histórico, en el 1.84 % (2.123 % anterior).