
Para cualquier estudiante de un MBA o Máster en Finanzas, según ha publicado el diario Financial Times, las pruebas de selección de McKinsey & Company han sido históricamente el "Everest" del reclutamiento. Sin embargo, en 2026, las reglas han cambiado. Ya no basta con resolver un caso de negocio con papel, lápiz y agilidad mental. Ahora, el desafío es demostrar que puedes liderar a una inteligencia artificial.
La firma de élite está integrando a Lilli, su asistente avanzado de IA, en el corazón de sus procesos de selección. Este movimiento no es solo un cambio de herramienta; es una declaración de guerra al modelo tradicional de consultoría.
Del "Cazador de Datos" al "Arquitecto de Prompts"
Históricamente, los consultores junior dedicaban miles de horas a limpiar datos y crear diapositivas. Hoy, McKinsey busca lo contrario. En sus nuevos pilotos de reclutamiento, se pide a los graduados que utilicen a Lilli para analizar casos prácticos.
Lo que los evaluadores miden no es la respuesta final —que la IA puede generar en segundos—, sino la calidad del "prompting" (las instrucciones dadas a la IA), la curiosidad para cuestionar los sesgos del algoritmo y la capacidad de contextualizar los resultados para las necesidades específicas de un cliente. Si vas a entrar en McKinsey en 2026, tu valor no reside en procesar información, sino en tu criterio humano para dirigir la máquina.
El modelo clásico de las consultoras (una base masiva de analistas junior supervisados por unos pocos socios) se está desmoronando. Según el CEO de McKinsey, Bob Sternfels, la firma ya cuenta con 20.000 agentes de IA trabajando junto a sus 40.000 empleados humanos. El objetivo es llegar a una relación 1:1.
Para un estudiante de finanzas o estrategia, esto significa que el puesto de "analista junior" tal como lo conocíamos está desapareciendo. Las consultoras están reduciendo sus plantillas de soporte y tareas repetitivas para centrarse en modelos basados en resultados. Como consecuencia, las empresas están priorizando perfiles que aprendan del fracaso y que posean un pensamiento "discontinuo" —aquellos capaces de dar saltos lógicos que la IA, basada en patrones pasados, aún no puede realizar—.
Sorprendentemente, la IA está devolviendo el protagonismo a las humanidades. Sternfels señala que los perfiles con títulos en artes liberales, que antes podían ser descartados en favor de ingenieros o economistas puros, ahora son altamente valorados. ¿La razón? Su capacidad para pensar de forma novedosa y aportar una visión ética y crítica complementa la potencia de cálculo de la IA.
¿Qué significa esto para tu preparación de postgrado?
Si estás eligiendo una escuela de negocios hoy, debes fijarte en si su metodología de "Case Interview" ha evolucionado.
- Habilidades Híbridas: Ya no es suficiente saber de estrategia; hay que saber de orquestación de IA.
- Menos ejecución, más juicio: Las entrevistas ahora evalúan tu capacidad de "cuestionar lo que la IA te dice".
- Adaptabilidad: La compra de startups de IA por parte de gigantes como Accenture (como la reciente adquisición de Faculty) indica que la consultoría se está convirtiendo en una industria de implementación tecnológica más que de simple consejo.

McKinsey no está buscando que seas más rápido que una IA; está buscando que seas su mejor jefe. El consultor del futuro no es quien tiene todas las respuestas, sino quien sabe hacer las preguntas correctas a la tecnología.
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