El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, propugna una política energética común en la Unión Europea y argumenta que no "todos podemos aspirar a tener campeones nacionales" en ese sector. Zapatero renuncia así a su anterior política de defensa de los "campeones nacionales" a favor de una mayor cooperación entre los países europeos que garantice además la seguridad del suministro externo a la región.
El presidente del gobierno se muestra partidario de mantener buenas relaciones con Rusia, un importante suministrador de gas, y prestar mayor atención a Africa, que adquiera cada vez mayor importancia como proveedor energético de los países del sur de Europa. El político socialista aboga -en una entrevista publicada por Finantial Times- por dar un mayor impulso a las fuentes de energías renovables como la eólica o la solar, que llegan a cubrir la cuarta parte de las necesidades energéticas españolas en condiciones meteorológicas favorables. Según Zapatero, España no construirá más centrales nucleares por los costos implicados, pero también porque un país vulnerable a las sequías no tiene suficiente agua para refrigerar los reactores. "La opción nuclear sería la más fácil, pero no es lo que mejor conviene a los intereses españoles a largo plazo", explica, ya que es "demasiado cara" y además desalentaría las inversiones en las energías renovables. Según el diario, Zapatero pretende cerrar las plantas nucleares existentes una vez éstas lleguen al final de su vida útil. El dirigente del PSOE reconoce, sin embargo, que la energía nuclear sigue siendo una opción práctica para algunos de los países vecinos. Sobre otros asuntos económicos, Zapatero afirma que sigue de cerca los flujos de capital porque han sido vitales para la economía del país al representar en los últimos años hasta un tercio de las inversiones totales en años recientes. "Hemos tenido unas pocas semanas en las cuales han mejorado los flujos de capital y confiamos en que evolucionarán favorablemente", explica. En su entrevista con el FT, Zapatero se muestra optimista sobre el potencial económico del país, dado, -señala-, que el presupuesto arroja un superávit, la deuda pública, que representa un 35% del PIB, es muy inferior a la de la media europea, y el sistema financiero español ha salido indemne de la crisis de las hipotecas "subrprime". Esto último se debe, -recoge el periódico-, a la prudencia regulatoria del Banco de España, que prohíbe las inversiones fuera de balance. "Habrá un fuerte ajuste en el sector de la construcción, pero tenemos también muchos activos que garantizan la recuperación económica", asegura Zapatero. El Gobierno utilizará el fuerte superávit presupuestario para fomentar las obras públicas, y para el año 2010 España tendrá, según Zapatero, la red de alta ferroviaria de alta velocidad más extensa de Europa. Este mes, el presidente del Gobierno anunciará además reformas que incluirán una reducción del 30% de la burocracia que soportan las empresas así como medidas destinadas a la liberalización del transporte de mercancías, el sector energético y las telecomunicaciones. "Nuestro gran desafío es mejorar la productividad", señala Zapatero, que afirma que no figura entre sus planes el desmantelamiento del sistema de negociación colectiva, que, según la patronal, perjudica a la competitividad. "Los convenios laborales tendrán que evolucionar al ritmo que acuerden los empresarios y los sindicatos", explica el líder del PSOE. Preguntado por las elecciones en Estados Unidos de noviembre, Zapatero dice que representarán un "momento trascendental" para el mundo y una oportunidad para que España reanude el diálogo transatlántico. Aunque oficialmente no apoya a ninguno de los dos candidatos, Zapatero no oculta, según el periódico, su admiración por el demócrata Barack Obama: "Me gusta mucho", afirma.