La crisis internacional ha pasado factura a la mayoría de empresas belgas, que vieron reducirse sus beneficios el año pasado y que, en algunos casos, como KBC, Dexia y AB Inbev, han decidido privar a sus directivos de bonus con cargo a 2008. La remuneración de los ejecutivos se ha convertido en los últimos meses en un asunto polémico en todo el mundo, sobre todo en los casos de compañías que se han visto obligadas a aceptar ayudas públicas pero que no han reducido las millonarias retribuciones a sus máximos responsables. En Bélgica, el último escándalo se suscitó ayer, cuando se supo que el ex consejero delegado de Fortis, Jean-Paul Votron -que dirigía la entidad antes de la intervención pública que acabó con su fragmentación-, cobró el año pasado 6,3 millones de euros.