Vivo dejó atrás los números rojos en el segundo trimestre del año, al registrar un beneficio de 172,4 millones de reales brasileños, unos 64 millones de euros, frente a las pérdidas de 63,9 millones de reales del pasado año. El ebitda de la operadora controlada por Telefónica y Portugal Telecom aumentó un 42%, hasta los 1.198 millones de reales, unos 448 millones de euros.