La multa de 151,875 millones de euros impuesta por la Comisión Europea a Telefónica, es la más elevada que se ha decidido contra una operadora de telecomunicaciones, pero está muy por debajo de otras sanciones a empresas de distintos sectores.
La más alta que ha decidido el organismo europeo por incurrir en en prácticas contrarias a la competencia, prohibida en los artículos 81 y 82 del Tratado de Amsterdam, se produjo en febrero pasado, cuando impuso 992 millones de euros de penalización a las empresas de ascensores y escaleras mecánicas Otis, KONE, Schindler y Thyssenkrupp, así como a la división europea de Mitsubishi, por pactar precios y repartirse los mercados entre 1995 y 2004. Esta multa superó la de 855,2 millones de euros que impuso el 21 de noviembre de 2001 a ocho empresas que comercializan vitaminas, por hacer pactos secretos, repartirse el mercado y fijar los precios. Le sigue, en cuantía, los 519 millones de euros impuestos el 29 de noviembre de 2006 a seis grupos empresariales, por un acuerdo para fijar precios y repartirse los clientes de determinados tipos de goma sintética utilizados para la fabricación de neumáticos, entre otros productos. En el sector tecnológico, la más importante fue la impuesta a Microsoft el 24 de marzo de 2004. La cuantía, 497,2 millones de euros por abuso de su posición de cuasi-monopolio en el sector de los sistemas operativos para ordenadores personales. Esta multa se suma a la impuesta el 2 de julio de 2006 por 280,5 millones de euros, por no haber dado a sus rivales la información necesaria para desarrollar programas compatibles con Windows. Una multa de 478,3 millones fue impuesta el 27 de noviembre de 2002 a cuatro empresas del Reino Unido, Alemania Francia y Bélgica, por organizar un cartel de larga duración en el mercado de las placas de yeso. Con 388,128 millones, castigó Bruselas el 3 de mayo de 2006 a siete grandes empresas químicas, por formar un cartel en la fabricación de blanqueantes, que aumentó los precios de forma artificial en Europa, entre 1994 y 2000. El 20 de diciembre de 2001, la CE impuso una multa de 313,7 millones de euros a diez empresas del sector del papel, entre ellas las españolas Torraspapel, Papelera Guipuzcoana de Zicuñaga y Distribuidora Vizcaína de Papeles, por pactar precios y llegar a acuerdos para el reparto del mercado del papel autocopiativo. La Comisión Europea multó con 273 millones de euros, el 18 de abril de 2007, a tres compañías cerveceras -Heineken, Grolsch y Bavaria-, por mantener un pacto de precios en el mercado holandés. El 13 de septiembre de 2006 impuso una multa por 266,717 millones de euros a catorce empresas por establecer un acuerdo para la fijación del precio del alquitrán de carreteras en Holanda. El 30 de noviembre de 1994, la CE sancionó con 248 millones de ecus (en esa fecha, unidad de cuenta europea) a una treintena de empresas europeas, entre ellas cinco españolas, por pactar el reparto del mercado del cemento. Dos meses antes, Bruselas había multado con 22,3 millones de euros a un grupo de empresas por formar un cartel en el mercado de tubos sanitarios durante doce años. El 18 de julio de 2001, ocho compañías de la industria del acero recibieron una multa total de 218,8 millones de euros, por fijar precios y repartirse los mercados de electrodos de grafito entre los años 1992-98. Posteriormente, el Tribunal de Primera instancia redujo en parte la cuantía de las sanciones. El 19 de enero de 2005, las empresas químicas Akzo Nobel, Atofina (actualmente Arkema) y Hoechst fueron multadas con 216,9 millones de euros por pactar precios y establecer una alianza ilegal en el mercado del ácido cloroacético, sustancia utilizada para fabricar detergentes y adhesivos. En el sector del videojuego, el 30 de octubre de 2002, Nintendo y siete de sus distribuidores oficiales en Europa fueron sancionados conjuntamente con 167,8 millones de euros, por mantener precios artificialmente altos. El 13 de julio de 1994, diecinueve compañías del sector del cartón fueron multadas con 161,75 millones de ecus, por pactar precios, intercambiar información comercial y actuar como un cartel. En 2000, el Tribunal de la UE redujo parcialmente el monto de las sanciones. El 5 de diciembre de 2001, Hoffmann-La Roche, Archer Daniels Midland (ADM), Jungbunzlauer (JBL), Haarmann & Reimer Corp y Cerestar Bioproducts son sancionadas con una multa de 135,22 millones de euros, por actuar como un cártel empresarial y fijar los precios y repartirse el mercado del ácido cítrico. El 2 de julio de 2002, la alemana Degussa y la japonesa Nippon Soda fueron sancionadas con 127 millones de euros, por pactar el precio de la methionina, un aminoácido utilizado en la elaboración de piensos para animales, entre 1986 y 1999. Una multa de 124,26 millones de euros fue impuesta el 11 de junio de 2002 a ocho bancos austríacos, por fijar precios y actuar como un cartel, conocido como Club Lombard. El 7 de junio de 2000, Bruselas impuso una multa de 110 millones de euros a empresas químicas de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, por acordar los precios de la lisina, un aminoácido empleado en la alimentación animal, entre 1990 y 1995. En febrero de 1994, la CE impuso 104 millones de ecus a 16 empresas siderúrgicas europeas productoras de vigas de acero, entre ellas las españolas Ensidesa y Aristrain, por pactar precios y repartirse el mercado. El 27 de enero de 1998, la empresa de automóviles alemana Volkswagen fue multada con 102 millones de ecus, por obligar a sus concesionarios italianos a no vender sus automóviles a clientes particulares extranjeros, especialmente alemanes y austríacos que acudían a ese país por los mejores precios