El ministro de Exteriores, Franco Frattini, aclaró que Italia no está presionando al BCE para que continúe con la compra de deuda pública italiana. "El BCE es una institución independiente y por tanto no hay peticiones ni presiones", puntualizó.

El ministro de Economía, Giulio Tremonti, adelantó ayer que el Senado podría aprobar a final de esta semana el nuevo paquete de austeridad con el que se pretende un ajuste de 45.500 millones. Este paquete supone unos 4.000 millones menos que el anunciado inicialmente. La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), principal sindicato del país, ha convocado una huelga general para mañana, en protesta contra las medidas de austeridad anunciadas por el Gobierno de Silvio Berlusconi.

"No esperamos que los objetivos de déficit acordados por Italia sean puestos en duda", explicó el portavoz de Asuntos Económicos y Monetarios del Ejecutivo comunitario, Amadeu Altafaj.

El BCE ha duplicado el volumen de sus compras de bonos soberanos respecto a la semana pasada, cuando adquirió 6.651 millones, y según los analistas consultados se habrían centrado nuevamente en deuda de España e Italia.

El miedo a una recesión mundial y los rumores de posible incumplimiento del límite de déficit italiano están cavando la tumba de la renta variable europea, cuyos índices permanecen en rojo y con caídas superiores al 1%. El FTSE MIB  de Milán se deja un 5,13%, el Ibex 35 un 4,21%, el EuroStoxx un 4,77%.