El cielo está lleno de nubes y los radares están activos. Ryanair consigue sobrevolar sin problemas las incidencias en forma de petróleo en máximos y descensos de las tarifas. Otras aerolíneas como Vueling, han activado la alerta roja con amenaza de aterrizaje forzoso. Tomando pasajeros, Iberia que recibe el apoyo de la mayoría de las casas de inversión que incrementan un 20% su potencial de subida para el año. ¿Es buen momento para tomar el avión o nos quedamos en tierra?
Las tarifas, el precio del crudo, las operaciones corporativas, la competencia o las estimaciones de beneficio son algunas de las “turbulencias” con las que se han encontrado las aerolíneas europeas. Algunas han advertido a sus pasajeros de que no podrán llegar al destino deseado, e incluso que podrían echar el cierre. Otras sin embargo pronostican crecimientos cercanos al 20% en sus cifras anuales. Iberia, lejos de las europeas Lo que para algunos inversores supone un motivo para bajar del avión, para otros es el principal incentivo para comenzar a volar. Y es lo que ha sucedido con Iberia cuyo precio ha oscilado entre un máximo de 4,07 euros en abril y se ha ido desinflando hasta el mínimo de 3.26 euros del cierre de ayer. Este recorte, más que mostrar la debilidad del valor supone una gran oportunidad para algunos analistas, que consideran que el precio de la aerolínea subirá cuando Texas Pacific formalice su oferta. Opinión que contrasta con la mostró JP Morgan al advertir de “la improbable” aparición de ofertas competidoras.